Cómo es vivir un accidente doméstico sin seguro médico
A Esteban siempre le llamó la atención aquello de los “accidentes domésticos”. Nunca entendió cómo alguien puede ir a parar a un centro asistencial por un imprevisto en su propia casa, ese día había estado limpiando y al pasar por un área del piso que estaba mojada resbaló, se torció un pie y cayó al piso de costado, un golpe que al momento le quitó la respiración y lo dejó atónito. Estaba solo, por fortuna no fue una fractura de cadera, pero sí sabía que era una lesión de consideración. Como hombre quincuagenario “testarudo” no acudió a un médico ni mucho menos a una emergencia, era domingo y sumado a ello carece de un seguro médico.