Sobre balances
Estación Haberes y Deberes, a la que llegan los que suman y restan usando un ábaco, los que multiplican y dividen con calculadoras científicas, los que revisan cálculos y descubren vectores escondidos, los que movieron capitales de un lado al otro como en un juego de ajedrez sin reinas, los que buscaron inversiones más rentables y se equivocaron porque las emociones no son razones, los que acertaron al detenerse a punto y los que perdieron queriendo ampliar los riesgos, los que compraron dólares porque iban a subir y terminaron viéndolos bajar, los que cumplieron con los pagos y los que trataron de retardarlos (la teoría de que el capital detenido da dividendos), los que compraron y guardaron para vender más caro después (los acaparadores), los que consideraron el dinero un fin y no un medio (asistiendo a devaluaciones), los que calcularon topes de inflación y casi enloquecen, los que salieron a comprar fiado sin tener con qué pagar, los que miraron los billetes y se preguntaron qué cosa los estaba respaldando, los que creyeron en recesiones inminentes e invirtieron en cosas que no se pudren (herramientas, maquinaria básica), en fin, el dinero se movió, paró, saltó, se puso pálido, creció en bitcoins y fluyó de una manera y de otra. Y esto fue un primer balance, acompañado de inteligencia artificial.