Las comunidades de la Zona Norte
Uno de los aspectos que no comprenden los visitantes, sean residentes o turistas que llegan por unos días a la Zona Norte de Cartagena, es el nivel de precariedad de la vida de la mayoría de los habitantes de estas comunidades, en especial Manzanillo del Mar, Punta Canoa, Arroyo de Piedra, Arroyo de las Canoas y Arroyogrande. Precariedad que tiene relación con la falta de oportunidades de ocupaciones estables, de los bajos niveles de educación, de la carencia de ofertas institucionales para fortalecer las actividades agropecuarias, que son el sustento de la vida de casi todos sus habitantes. Pero además hay otros factores que contribuyen a fortalecer unos círculos viciosos, como la inestable oferta de salud, la educación aislada de su contexto socio-espacial y de las demandas presentes y futuras de la zona, de servicios públicos estables, de infraestructura física entre otros. Lo particular es que estas comunidades viven apiñadas en pobres cascos urbanos, rodeados de enormes terrenos que se vienen transformando para segundas viviendas o para desarrollos turísticos de gran valor inmobiliario, se van configurando como enclaves donde se sigue viviendo en condiciones del siglo XIX, frente a modelos del siglo XXI.