La tierra dejó de temblar en La Guaira, pero el caos siguió en forma de saqueos, rabia y desconfianza. En la zona más devastada por el doble sismo, el duelo por 1.450 muertos se mezcla con la sensación de que el Estado llegó tarde… y algunos llegaron solo a llevarse lo que quedaba.
Saqueos a plena vista
Los primeros relatos coinciden en el diagnóstico: comercios y viviendas quedaron “desvalijados” tras el sismo, desde abastos hasta “una cadena de farmacias” y supermercados.1 En videos que circulan en redes, se ven grupos de personas pasando cajas de electrodomésticos desde tiendas colapsadas y llevándolas en techos de autos y motos.2
El cuadro es casi calcado en los distintos reportes: “De un pequeño abasto no quedaron ni los cables” y “no habían terminado de temblar la tierra cuando comenzaron los robos y saqueos”.2 Una vecina resume el nivel de rapiña: “no dejaron ni el papel de las paredes… se llevaron hasta los cables”.2
Población vs. Estado: la otra grieta
Los medios alineados con la narrativa oficial describen a La Guaira como “un amplio escenario de escombros” donde los habitantes reclaman “mayor presencia de las autoridades para garantizar la seguridad y acelerar la asistencia”.1 La respuesta del gobierno ha sido militarizar el estado y restringir el acceso con un salvoconducto tramitado con los militares en Caracas.2
Sin embargo, los mismos reportes que destacan el despliegue de seguridad recogen acusaciones directas contra policías y militares, señalados de ingresar a viviendas para sustraer pertenencias e incluso de robar en medio de las labores posteriores al desastre.1 En redes también circulan denuncias de efectivos que “supuestamente roban en casas o incluso a los muertos”.2
Desastre, hambre y “turismo de la desgracia”
Mientras algunos atribuyen el fenómeno al “turismo de la desgracia”, otros apuntan al hambre y la pérdida total en “un país en crisis crónica” como combustible de los saqueos.12 La población, entre escombros y duelos, no disimula su furia por la “lenta y escasa ayuda” oficial: reclaman rescate, comida, agua, medicinas… y algo tan básico como que no los sigan saqueando después del terremoto.2