Historia
junio 30, 2026

Actualizado el julio 1, 2026

Proponen que la reposición de taxis en Colombia sea solo con vehículos eléctricos

El Ministerio de Transporte de Colombia publicó un borrador de decreto que busca modernizar el servicio de taxi en el país. Entre las propuestas, destaca que la reposición de vehículos deberá hacerse exclusivamente con modelos eléctricos, como parte de una reforma para simplificar trámites y promover la transición energética.

La pelea por el futuro del taxi en Colombia ya tiene nombre propio: carros eléctricos obligatorios o continuidad del modelo actual con retoques. El borrador de decreto del Ministerio de Transporte pone el tablero patas arriba y obliga a todos los actores a definirse.

El relato del Gobierno: modernización verde y menos papeles

Desde la orilla oficial, el mensaje es claro: la reposición de taxis debe hacerse solo con vehículos eléctricos y punto. El Ministerio vende la reforma como una actualización “integral” del servicio público tipo taxi, que promete “menos trámites, mayores garantías para conductores y propietarios, y una transición gradual hacia tecnologías de cero emisiones”.

En este libreto, la obligación de cambiar a eléctricos es “la transformación de mayor alcance para el sector”, porque altera por completo las reglas históricas de renovación de la flota y las alinea con las metas de transición energética y movilidad sostenible.

La lectura crítica: cambios operativos sí, pero con letra menuda

La visión más crítica no se centra tanto en el color verde del decreto como en su impacto real sobre el negocio del taxi. Mientras el Gobierno subraya la modernización tecnológica, otros ponen el foco en los ajustes operativos: el proyecto “modifica las reglas del servicio de taxi en Colombia, incluyendo cambios en los viajes intermunicipales, los trámites administrativos, la renovación de vehículos y la asignación de matrículas”.

La bandera aquí es la eliminación de la Planilla Única de Viaje Ocasional para trayectos entre municipios contiguos, una medida que flexibiliza el servicio, pero deja a los alcaldes la puerta abierta para revivir el requisito si se afectan oferta y demanda.

Coincidencias y choque de fondo

Ambos relatos coinciden en el diagnóstico: la regulación del taxi está vieja y hay que “modernizar” y “eliminar trámites innecesarios”. El choque está en el cómo: para el Gobierno, el corazón de la reforma es la flota eléctrica; para los críticos, el verdadero pulso será quién paga la cuenta de esa transición y cómo se redistribuye el mercado entre municipios.