Historia
4 de nov de 2026
Karol G hace un llamado a votar en las elecciones presidenciales de Colombia
La cantante colombiana Karol G utilizó sus redes sociales para instar a sus seguidores a ejercer su derecho al voto en la segunda vuelta presidencial del 21 de junio. La artista enfatizó la importancia de una participación ciudadana informada para construir la democracia, sin respaldar a ningún candidato en particular.
Karol G se metió en la campaña… pero sin hacer campaña. Mientras Colombia llega a la segunda vuelta presidencial con la polarización al máximo, la estrella del reguetón entra a la conversación con un mensaje que incomoda a quienes quieren que se defina por un bando y entusiasma a quienes solo piden más participación.
Gobierno vs. oposición: ¿mensaje neutro o movimiento político?
Desde medios cercanos al oficialismo se lee su pronunciamiento como un empujón oportuno a la institucionalidad: una figura global recordando que “tenemos una nueva oportunidad” de votar el 21 de junio y que si no se participa “alguien más termina decidiendo por nosotros”, en plena recta final de la contienda.1 El énfasis está en que la democracia “no se construye solo con opiniones, se construye también con participación”, presentado como gasolina cívica en un escenario de apatía y polarización.1
En la orilla opuesta, medios críticos subrayan que Karol G evita cuidadosamente cualquier guiño a los candidatos Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda. Su mensaje se vende como receta de ciudadanía: votar informado, entender que “las elecciones duran un día, las consecuencias duran años” y respetar la opinión del otro, porque “al final todos queremos una Colombia mejor”.2 Aquí la lectura es menos de apoyo al sistema en ejercicio y más de antídoto contra la guerra sucia electoral.
Coincidencias incómodas
Tanto en relatos afines al Gobierno como en los opositores hay un punto común: Karol G está gritando contra la abstención. Todos recogen su idea de que este 21 de junio es “una nueva oportunidad de ejercer nuestro derecho al voto” y de que, si se renuncia a él, “alguien más termina decidiendo por nosotros”.3 La diferencia no está en lo que dijo, sino en quién intenta apropiarse del eco de su voz.