Historia
4 de nov de 2026
Fiscalía cita a indagatoria a Álvaro Uribe por masacres y paramilitarismo
La Fiscalía General de la Nación abrió una investigación formal y citó a indagatoria al expresidente Álvaro Uribe Vélez. Se le investiga por su presunta responsabilidad en la conformación de grupos paramilitares y por las masacres de El Aro y La Granja, ocurridas cuando era gobernador de Antioquia.
La justicia volvió a sentar a Álvaro Uribe en el banquillo simbólico y el país se parte, otra vez, en dos: quienes ven un avance histórico contra la impunidad y quienes huelen cálculo electoral a tres días de las urnas.
La versión institucional es clara: la Fiscalía abrió una investigación formal contra el expresidente por su “presunta responsabilidad en la conformación y acción de grupos paramilitares en Antioquia durante la década de los noventa”1. Una fiscal delegada lo citó a indagatoria por homicidio en persona protegida y concierto para delinquir agravado, en el marco de las masacres de La Granja (1996) y El Aro (1997), así como por el asesinato del defensor de derechos humanos Jesús María Valle y el papel de la hacienda Guacharacas como posible base de operaciones paramilitares1245.
Medios alineados con la lectura gubernamental subrayan la gravedad y el alcance histórico del proceso: “Fiscalía abre investigación contra Álvaro Uribe por presunta conformación de grupos paramilitares”1 y “El expresidente Álvaro Uribe es citado a indagatoria por dos masacres de paramilitares”2. En este marco, se enfatiza también el llamado político del presidente Gustavo Petro a que Uribe acuda a la JEP y aporte verdad para la reconciliación nacional14.
Del otro lado, el uribismo y buena parte de la oposición cuestionan el timing y la fiscal encargada. Un titular resume el malestar: “A tres días de elecciones, Fiscalía llama a indagatoria a Álvaro Uribe por masacres de El Aro y La Granja ocurridas hace 30 años”4. El propio exmandatario denuncia una “injusticia de clara presión política” y sostiene que la fiscal “no recibió una sola declaración mía, de una vez me lleva al proceso para condenarme”13. Según estos sectores, no se le acusa de dar órdenes directas, sino de una presunta omisión cuando era gobernador, en un caso que consideran reabierto bajo motivaciones políticas3.
Mientras unas voces celebran que, por fin, un expresidente responda por “casos de alto impacto”5, otras ven en la decisión la enésima batalla de una guerra política sin tregua. La justicia deberá probar lo que la política lleva décadas gritando.