Historia
junio 30, 2026

Actualizado el julio 1, 2026

Candidatos presidenciales de Colombia realizan sus cierres de campaña

Los candidatos presidenciales Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda realizaron sus eventos finales de campaña antes de la segunda vuelta. De la Espriella cerró en Buga denunciando amenazas de grupos armados contra sus votantes, mientras que Cepeda realizó actos en Soledad, Bucaramanga y Bogotá, defendiendo la continuidad de las reformas del gobierno actual.

En Colombia, la campaña no se apaga: se polariza. Mientras Iván Cepeda cierra hablando de reformas, paz y agua, Abelardo de la Espriella clausura su recorrido denunciando fraude, amenazas armadas y “fuerzas oscuras” en las urnas.

Dos cierres, dos relatos de país

En Buga, De la Espriella mezcla tono religioso y alerta democrática. Se presenta como “instrumento del pueblo” y asegura que lo que ocurre en Nariño y Cauca es “una grave amenaza contra la democracia y la libertad electoral”, con “fuerte presión armada de grupos ilegales sobre la población” en decenas de municipios. En esos territorios, denuncia “resultados electorales atípicos” donde su rival, al que llama “heredero del desgobierno y las Farc”, habría alcanzado votaciones de hasta 95%. Otro reporte describe cómo, desde Buga, combinó llamados a la unidad con estas acusaciones, señalando incluso al gobernador de Nariño por presunta participación indebida en política.

Cepeda, por su lado, diseña un cierre itinerante: Bucaramanga, Soledad y Bogotá. Desde Soledad, se presenta como la continuidad de Petro y de sus reformas: “los avances logrados durante el Gobierno del presidente Gustavo Petro son muchos y valiosos”, afirma, citando mejoras en comida, educación, salarios, pensiones y tierras para quienes vivían en la pobreza. En Bucaramanga y Bogotá pone el foco en el ambiente: “creemos en una patria que protege la vida, que cuida sus páramos, sus selvas, sus bosques y su biodiversidad”, advirtiendo que el modelo extractivista de su contendor sacrifica territorios y comunidades.

Miedo versus esperanza

En la narrativa de De la Espriella, la elección es un plebiscito contra el “régimen” y las presiones de grupos armados que exigirían fotografiar el tarjetón marcado por Cepeda como salvoconducto en retenes ilegales. En la de Cepeda, el clivaje es entre “transformaciones sociales” y el retorno de la “derecha tradicional”: promete “gobernar con la gente, con los movimientos sociales” y sus cierres se llenan de banderas LGBTI, indígenas y de Palestina, con seguidores que temen un “retroceso de todo” si gana su rival.

Lo que en un lado se llama fraude y fascismo, en el otro se vende como rescate de la patria. El 21 de junio decide cuál relato se vuelve gobierno.

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