Dos turistas viajaron a San Andrés buscando mar de postal y terminaron en una estadística letal: dos muertas, dos heridos y una batalla de versiones sobre seguridad, controles y responsabilidades.
Los hechos: coincidencias básicas
Las tres versiones coinciden en el guion trágico: una lancha rápida, ‘Mi Bonita 2’ o ‘La Bonita’, embiste al pontón turístico ‘Gold Fish’ el 10 de junio, con unas 14 personas a bordo. Dos mujeres mueren y otras dos personas resultan heridas en uno de los destinos estrella del Caribe colombiano.123
Enfoque oficialista: la culpa es la imprudencia… y la mala suerte
El relato cercano al Gobierno subraya el drama humano de una familia que ahorró durante meses para viajar desde Sogamoso y termina de luto, pero enfoca el caso como un accidente ligado a presunta imprudencia de una lancha que habría ido “a toda velocidad” y no alcanzó a frenar antes de destrozar el pontón.1 La narrativa pone el acento en el dolor de los familiares y en la actuación posterior de autoridades marítimas, que ya adelantan investigaciones.
Sin embargo, este mismo enfoque incorpora la denuncia más explosiva: “No les dieron chalecos salvavidas”, señalan los allegados, apuntando a una posible negligencia de los operadores turísticos más que a fallas estructurales de control estatal.1
Oposición: radiografía de un sistema de control que hace agua
Desde medios críticos, el énfasis cambia: se habla de una “tragedia marítima” que “sacudió” la isla y enlutó a “uno de los destinos turísticos más importantes del Caribe colombiano”, subrayando el impacto en la imagen del país y la seguridad turística.2 Se detallan el violento impacto, el pontón “semidestruido” y la falta de identidades públicas de las víctimas mientras se notifica a sus familias, para cuestionar la preparación y regulación de las actividades náuticas.
Otra lectura opositora recalca que Dimar investiga si ambas embarcaciones contaban con los “elementos básicos de seguridad exigidos”, es decir, si el Estado hizo —o no— su trabajo de control previo y no solo de contención posterior.3
Punto en común: todos miran ahora a la autoridad marítima
Tanto la versión alineada con el Gobierno como las críticas terminan en el mismo lugar: la lupa sobre Dimar y la Capitanía de Puerto, que deberán demostrar si esto fue un hecho aislado o el síntoma de un modelo de turismo náutico sin salvavidas regulatorios.