Historia
junio 30, 2026
Líderes internacionales felicitan a Abelardo de la Espriella por su victoria
Varios líderes internacionales, incluyendo al presidente de Argentina, Javier Milei, al presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y al expresidente de Bolivia, Jorge Tuto Quiroga, felicitaron al candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella por su victoria en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia.
La primera vuelta en Colombia no solo reordenó la política interna: también encendió una guerra de relatos en la región. La victoria de Abelardo de la Espriella en las urnas se convirtió, en cuestión de horas, en un referéndum simbólico sobre el socialismo latinoamericano.
El coro internacional de la derecha
Desde Quito, Daniel Noboa se puso al frente del aplauso. Saludó “una gran victoria” de De la Espriella y le deseó “éxitos en la segunda vuelta”, rematando con que “el pueblo colombiano necesita un cambio real”.1 Su mensaje vino acompañado del anuncio de levantar aranceles a productos colombianos, presentado por Quito como gesto político y criticado desde Bogotá como simple acatamiento de órdenes de la Comunidad Andina.1
En Buenos Aires, Javier Milei leyó el resultado como una señal ideológica: el voto por De la Espriella, dijo, “refleja el anhelo de libertad y progreso del pueblo colombiano y una voluntad expresa de decirle basta al fracasado modelo socialista”.2 En otro mensaje insistió en que se trata del fin del “sistema socialista” y prometió que, si el colombiano gana, el país “va a ingresar nuevamente al concierto de las Naciones Libres” y retomará la defensa de “la vida, la libertad y la propiedad”.4
Desde La Paz, el expresidente Jorge Tuto Quiroga elevó aún más el tono: felicitó por una jornada “ejemplar” y proclamó que De la Espriella y su fórmula son “los líderes que los demócratas de la región” apoyan y que “su país necesita”.3 Lo redujo todo a un eslogan binario: “En tres semanas se decide: Petrismo o Colombia, Soc-XXI o Abelardo”.3
La otra mirada: injerencia y cálculo
Del lado de la oposición colombiana y del gobierno de Petro, el entusiasmo externo huele más a intervención que a solidaridad. Iván Cepeda acusó a Noboa de estar “complotado” con De la Espriella, tras revelar el ecuatoriano que el levantamiento de aranceles se pactó con el candidato ultraderechista en plena campaña.1
Mientras Milei y compañía venden la elección como cruzada continental contra el socialismo, en Colombia el duelo sigue siendo doméstico y ajustado: De la Espriella obtuvo alrededor del 43,7 % frente al 40,9 % de Cepeda,234 con una segunda vuelta que decidirá no solo quién gobierna, sino qué relato —el del “cambio real” o el de la “injerencia extranjera”— termina imponiéndose.