Trump ha encontrado nuevos blancos para su guerra diaria en redes: el papa León XIV y el alcalde de Chicago, Brandon Johnson. El choque mezcla religión, geopolítica y crimen urbano en un solo estallido digital.

En la versión más crítica con la Casa Blanca, el foco está en la agresividad del mensaje y en la personalización del conflicto. Se recuerda que Trump escribió que «alguien debería explicarle al papa que el alcalde de Chicago es un inútil y que Irán no puede tener un arma nuclear», usando al pontífice y al alcalde como sparrings para reafirmar su línea dura sobre Irán. Medios opositores subrayan que no es un arrebato aislado: Trump y León XIV ya han chocado en repetidas ocasiones por migración y por la guerra en Oriente Medio, con el papa criticando abiertamente la ofensiva militar estadounidense e israelí contra Irán y el presidente acusándolo de poner «en peligro a muchos católicos y a muchas personas».

Desde el flanco más alineado con el Gobierno, la historia es la misma pero el énfasis cambia: se presenta a Trump reafirmando que «Irán no puede tener un arma nuclear» como una línea roja estratégica, y se destaca que la disputa con León XIV viene de sus posturas opuestas sobre la guerra de Irán. Aquí, el mensaje contra Johnson se inserta en un relato de mano dura: el mandatario lleva tiempo calificando al alcalde de incompetente, acusándolo de «promover el crimen» y señalando a Chicago como una “ciudad santuario” que se niega a colaborar con las agencias federales de inmigración, hasta el punto de amenazar con enviar a la Guardia Nacional.

El contraste es claro: para la oposición, un presidente desbocado que insulta al papa y a un alcalde; para los afines, un comandante en jefe que castiga el “buenismo” del Vaticano y la laxitud de Chicago. En el medio, Irán y sus armas nucleares son la excusa perfecta para otro round en la política de choque permanente de Trump.