Personal de salud con chaleco institucional y tarjetón en mano, pero hablando de política y no de vacunas: La Guajira vuelve a poner sobre la mesa la línea borrosa entre Estado social y maquinaria electoral.
Oposición y pacientes: “extrema gravedad” y uso político de la salud
La denuncia de que funcionarios del Hospital de Nazareth, intervenido por el gobierno Petro, usaron los Equipos Básicos de Salud para “promover la candidatura de Iván Cepeda” en rancherías de Uribia encendió alarmas en organizaciones de pacientes y en la oposición.1 Videos revelados muestran a personal con chalecos y gorras del hospital haciendo “pedagogía de cómo votar” por el candidato del Pacto Histórico, con tarjetón y publicidad en mano, incluso en wayuunaiki para las comunidades wayúu.23
La Federación Colombiana de Enfermedades Raras calificó la situación de denuncia de “extrema gravedad” y recordó que estos equipos “se financian con recursos públicos para llevar atención médica a las comunidades, no para hacer política”.1 Pacientes y sectores opositores exigen ya la intervención de Procuraduría, Contraloría y Defensoría, advirtiendo un patrón de participación indebida de funcionarios en la campaña de continuidad petrista.13
Hospital e interventor: rechazo formal y control de daños
Tras la publicación del video, el agente interventor del Hospital Nazareth, Larry Laza Barrios, salió a apagar el incendio. En comunicado oficial, la E.S.E. “rechaza de manera categórica cualquier conducta” de personas vinculadas que, usando uniformes o distintivos institucionales, desarrollen actividades ajenas a la prestación de servicios de salud o que se interpreten como “proselitismo político”.4
El interventor insistió en que “ninguna directiva, dependencia o servidor autorizado del hospital ha impartido instrucciones, autorizado o promovido actividades político-partidistas” con la imagen o recursos de la entidad y prometió verificaciones y sanciones administrativas, contractuales y legales para quienes comprometan el buen nombre del hospital.4
El punto ciego
Mientras la oposición ve una prueba más de un Estado al servicio de un candidato, el hospital se defiende alegando manzanas podridas y no una orden institucional. Lo que no cambia, en ningún relato, es el dato incómodo: en las zonas más vulnerables, el médico que llega con el tensiómetro también puede llegar con el tarjetón.