Estados Unidos dice estar a un paso de la paz con Irán mientras, al mismo tiempo, recuerda al mundo que tiene el dedo en el gatillo. El relato oficial habla de “gran acuerdo”; los críticos ven una diplomacia con la pistola sobre la mesa.
El relato de la Casa Blanca: paz dura, sin prisa
La narrativa alineada con el gobierno presenta a Donald Trump como el arquitecto de un “gran trato” que pondría fin a la guerra en Oriente Medio, siempre bajo la amenaza de volver “a terminarlo militarmente” si Teherán no cede.1 En entrevistas recientes, el presidente insiste en que Estados Unidos está “muy cerca” de un acuerdo de paz y que la opción diplomática es “mejor desde un punto de vista humano”, porque “salva muchas vidas”.1
Según estos medios, la Casa Blanca ya maneja un borrador que incluye la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, la desactivación de minas y el levantamiento del bloqueo a los puertos iraníes, a cambio de que Irán se comprometa a no poseer jamás armas nucleares ni bombas atómicas.2 Trump recalca que “no tiene prisa” porque quiere “un buen trato”, aunque admite que un acuerdo haría caer con fuerza los precios de la gasolina.3 De hecho, el mercado ya se mueve: el petróleo WTI cayó 1,73 % con los operadores apostando a un pronto entendimiento entre Washington y Teherán.4
La visión crítica: paz condicionada por la amenaza de guerra
Desde el frente opositor y más escéptico, el énfasis está en el garrote más que en la zanahoria. Se subraya que Washington proclama tener “los medios para reanudar la guerra” y que cualquier acuerdo solo será posible si se respetan sus “líneas rojas”, empezando por la destrucción de las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán.5 En paralelo a las negociaciones indirectas, continúan los ataques y choques militares, incluido el reciente ataque de fuerzas estadounidenses a un buque que intentaba romper el bloqueo cerca del estrecho de Ormuz.6
Mientras Trump presume de haber “derrotado militarmente” a Irán y de tener “todas las cartas”,3 los críticos recuerdan que la tregua es frágil, las diferencias sobre el programa nuclear y las sanciones siguen siendo profundas, y que una paz firmada con la artillería apuntando siempre puede convertirse, de nuevo, en guerra.5