La batalla más insólita en Washington no es por el techo de la deuda ni por el presupuesto militar, sino por un billete que ni siquiera existe: uno de 250 dólares con la cara de Donald Trump.
El impulso desde el gobierno
Según medios alineados con la versión oficial, “el Gobierno de EE.UU. presiona para que se impriman billetes con la cara de Trump”.1 Funcionarios del Departamento del Tesoro, incluido el tesorero Brandon Beach y su principal asesor, Mike Brown, habrían instado “repetidamente” a la Oficina de Grabado e Impresión a preparar prototipos del nuevo billete.2
Esta corriente lo presenta como un proyecto conmemorativo para el 250 aniversario del país, retomando un intento previo en el Congreso para autorizar un billete de 250 dólares con la imagen del presidente, iniciativa que nunca llegó a aprobarse.3
El muro legal y la cautela institucional
En el otro lado está la ley… y los propios técnicos. Empleados de la Oficina de Grabado e Impresión han mostrado “preocupación porque la ley federal solo permite que aparezcan personas fallecidas en los billetes”.2 Desde 1866, después del escándalo de un funcionario que se autoimprimió en un billete de cinco centavos, ningún vivo ha aparecido en la moneda estadounidense.2
El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, marca distancia: todo depende del Capitolio y sus mandatos son claros: “que ninguna persona viva pueda aparecer en la moneda de los Estados Unidos” y mantener el lema “In God We Trust”.2 Aun así, admite que el Departamento ya hizo “los preparativos necesarios” por si el Congreso cambia la ley.2
La vía simbólica: firma y pasaportes
Mientras el billete Trump se atasca, el culto a la imagen presidencial avanza por la puerta lateral. A finales de año, los dólares llevarán la firma de Trump, “convirtiéndose en el primer presidente en ejercicio cuya rúbrica aparece en la moneda estadounidense”.2 Y el Departamento de Estado trabaja en pasaportes conmemorativos con su rostro enmarcado por la Declaración de Independencia y la bandera, en una edición limitada para el 250 aniversario.13
El dólar, por ahora, resiste a convertirse en cartel electoral. Pero el pulso entre legalidad, propaganda y culto al líder ya está impreso en la política estadounidense.