Historia
junio 30, 2026
Cuba expresa dudas sobre la seriedad del diálogo bilateral con Estados Unidos
El gobierno de Cuba, a través de su viceministra de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, cuestionó la seriedad y responsabilidad de Estados Unidos en el diálogo bilateral. Vidal señaló que las "medidas coercitivas" de Washington y la falta de avances tangibles generan dudas, aunque reiteró que Cuba sigue apostando por las conversaciones.
Cuba dice querer diálogo, pero el pulso real con Washington se libra a golpe de sanciones, acusaciones y relatos enfrentados sobre quién bloquea a quién.
La Habana: diálogo sí, pero sin “coerción”
Desde la línea oficial, la vicecanciller Josefina Vidal marca el tono: “no ha habido mucho progreso en los diálogos entre La Habana y Washington” y en la isla “dudan de la responsabilidad y seriedad del Gobierno de EE.UU. con este proceso”.1 El Gobierno cubano acusa a Washington de imponer un “bloqueo petrolero” desde enero y de reforzar sanciones contra sectores vitales, en un contexto que “hace dudar de la seriedad y responsabilidad” con que EE.UU. asume el diálogo.2
El mensaje oficial combina denuncia y moderación calculada: el canal de intercambio “se mantiene abierto”, aunque “ciertamente no ha habido mucho progreso”, porque desde Washington “se siguen adoptando medidas coercitivas muy dañinas” para la economía y la población cubanas.3 La apuesta declarada: que “el camino del diálogo siga funcionando como la fórmula para buscar un entendimiento y una solución a las diferencias”.4
Medios críticos: el mismo guion, otra lectura
Los medios de la oposición reproducen casi palabra por palabra las frases de Vidal, pero subrayan al “régimen cubano” como actor y enmarcan sus quejas dentro de una estrategia propagandística interna.5 Hablan de “medidas coercitivas muy dañinas” citando a la funcionaria,6 pero enfatizan que el gobierno usa la narrativa de la “fórmula de agresión” de EE.UU. —que “no es reciente” y “ahora se está intensificando”— para desviar el foco del deterioro económico y la falta de reformas.7
Coinciden con la prensa oficialista en que “no ha habido mucho progreso” y que las conversaciones siguen abiertas,3 pero mientras unos culpan casi en exclusiva a Washington, los otros sugieren que La Habana se parapeta en el embargo para no ceder en el frente interno.
En el papel, todos dicen preferir la vía diplomática; en la práctica, cada bando convierte el diálogo estancado en munición política.