Historia
junio 30, 2026

Actualizado el julio 1, 2026

Nicaragua autoriza acuerdo de amistad con la región ucraniana de Donetsk, ocupada por Rusia

El Gobierno de Nicaragua otorgó plenos poderes a Laureano Ortega Murillo, hijo del presidente, para firmar un acuerdo de "hermanamiento y amistad" entre Managua y Donetsk, una región ucraniana ocupada y anexionada por Rusia. Esta acción refuerza la alianza política de Nicaragua con el Kremlin.

Nicaragua decide “hermanarse” con Donetsk, pero no con Kiev. El gesto diplomático no es menor: coloca a Managua, aún más, en la trinchera rusa de la guerra en Ucrania y contra la corriente de la mayoría de la comunidad internacional.

Mientras el régimen lo vende como un paso más en su cruzada por un “nuevo orden mundial”, la oposición lo lee como otra apuesta riesgosa que hunde al país en el aislamiento.

El relato oficial: hermandad, multipolaridad y “nuevo orden”

Según el acuerdo presidencial publicado en La Gaceta, Daniel Ortega y Rosario Murillo otorgaron “plenos poderes” a su hijo Laureano Ortega Murillo para firmar un “Acuerdo para el establecimiento de relaciones de amistad” entre Managua y el Distrito Urbano de Donetsk, entidad que Nicaragua reconoce como parte de la “Federación de Rusia”. La medida refuerza la alianza política con Moscú y formaliza el vínculo con una región ucraniana ocupada y anexionada por Rusia.

Laureano, sancionado por EE. UU. y la Unión Europea por “serias violaciones contra los derechos humanos” y apoyo a elecciones “fraudulentas”, es además el representante especial para asuntos con Rusia y asesor presidencial en inversiones y comercio. En mayo, calificó al Gobierno de Ucrania de “ilegítimo” y “títere de la OTAN”, y reafirmó la “hermandad” con Moscú en una “batalla contra el fascismo” y en la construcción de un “nuevo orden mundial” multipolar.

La lectura crítica: alineamiento extremo y más aislamiento

Desde la vereda opuesta, medios críticos subrayan que Managua se vincula con una ciudad ucraniana cuya anexión “no es reconocida por la mayor parte de la comunidad internacional” y que forma parte del territorio “ocupado militarmente por Rusia”. El Acuerdo Presidencial 75-2026, señalan, profundiza “el alineamiento del régimen sandinista con el Kremlin” justo cuando Nicaragua sufre un “creciente aislamiento internacional”.

Para esta perspectiva, el “hermanamiento” con Donetsk no es cooperación municipal inocente, sino un acto político que legitima la ocupación rusa. Más aún: se inscribe en una estrategia global en la que Managua se ha convertido en “uno de los aliados más leales de Rusia en América Latina”, ampliando la cooperación política, económica y de seguridad con Moscú.

Convergencias y choques

Ambos relatos coinciden en lo esencial: Nicaragua se coloca firmemente del lado de Rusia y reconoce como rusas regiones ucranianas como Donetsk, Jersón, Lugansk y Zaporiyia. La diferencia es de valoración: para el régimen, es soberanía y multipolaridad; para la oposición, complicidad con una ocupación militar y un nuevo clavo en el ataúd de las relaciones de Managua con buena parte del mundo.