Historia
junio 30, 2026
Cuba reacciona a la acusación de EE. UU. contra Raúl Castro
En respuesta a una acusación de EE. UU. contra Raúl Castro, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel encabezó una movilización en La Habana. Diversas figuras, incluida la hija de Castro, Mariela, y el héroe Gerardo Hernández, defendieron las acciones de Cuba como legítima defensa. El propio Castro afirmó que seguirá liderando al pueblo cubano.
Cuba y Estados Unidos vuelven a chocar, esta vez en los tribunales y en la calle: Washington acusa a Raúl Castro por la muerte de cuatro ciudadanos estadounidenses en 1996; La Habana responde con movilizaciones masivas y el relato de una “legítima defensa” convertida en bandera política.
La Habana: acusación “canalla”, defensa “legítima”
Desde el oficialismo regional, la respuesta es cerrada y sin matices: la ALBA denuncia las nuevas sanciones como “medidas de estrangulamiento económico” y rechaza la “acusación ilegítima e ilegal” contra Castro.1 En La Habana, Miguel Díaz-Canel encabeza una concentración en la Tribuna Antimperialista para denunciar la “infame acusación” y el “cerco energético y el bloqueo impuestos por Washington”.2
El héroe Gerardo Hernández eleva el tono: la reacción cubana ante las incursiones de “Hermanos al Rescate” fue “un acto de legítima defensa, un derecho inalienable de cualquier nación”,3 y la imputación contra Castro, “una despreciable e ilegal provocación política”.3 El mensaje que leyó en nombre de Raúl remata el encuadre épico: “seguiré marchando al frente de nuestro pueblo defendiendo la Revolución”.4
La familia Castro: sin miedo al “secuestro”
Mientras en Miami se habla de responsabilidades penales, en La Habana Mariela Castro asegura que su padre no será capturado: “A él nadie lo va a secuestrar, ni a él ni a nadie. Estamos preparados para combatir al imperialismo”.5 Califica la causa como un proceso imposible que “viola todo lo establecido a nivel legal en Estados Unidos”, acusando a Washington de “mentir, crear incertidumbre, generar miedos”.5
Dos narrativas irreconciliables
Para el gobierno cubano y sus aliados, la imputación es la última pieza de un engranaje de bloqueo, sanciones y “terrorismo de Estado” contra la isla.13 Para los fiscales estadounidenses, es un caso de cuatro muertos que no prescribe políticamente. Entre la épica revolucionaria y el expediente judicial, Cuba responde con plazas llenas; Washington, con expedientes sellados. Nadie parece dispuesto a ceder ni un centímetro de relato.