Historia
junio 30, 2026

Actualizado el julio 1, 2026

Hallan cuerpo de Yulixa Toloza, desaparecida tras procedimiento estético en Bogotá

El cuerpo de Yulixa Toloza, de 52 años, fue encontrado en una zona boscosa de Apulo, Cundinamarca, días después de su desaparición. Toloza se había sometido a un procedimiento de lipólisis láser en un centro estético clandestino en Bogotá. Las autoridades confirmaron el hallazgo y han realizado varias capturas en relación con el caso.

La muerte de Yulixa Toloza, tras una ‘lipo’ en una estética clandestina en Bogotá y el hallazgo de su cuerpo en una vía de Apulo, expuso algo más que un crimen: puso frente a frente el discurso triunfalista de las autoridades y la sensación ciudadana de que el Estado llega tarde.

Gobierno: mensaje de control y resultados

Los medios alineados con el gobierno insisten en que el caso demuestra capacidad de reacción institucional. Subrayan que Medicina Legal “confirmó identidad y avanzan pesquisas sobre el recorrido clave” de la víctima, mientras se detalla que el cuerpo fue hallado “en una zona boscosa del corredor vial entre Apulo y Anapoima” y que dos capturados habrían revelado el punto exacto del abandono.

El foco está en el operativo: el CTI y la Sijín hicieron la inspección técnica del cadáver, y se resalta la narrativa de cierre de filas institucionales. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, “lamentó profundamente el asesinato” y pidió “redoblar esfuerzos para dar con el paradero de los asesinos”, asegurando que no pueden fallar en que los delincuentes paguen. El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, también se sumó al tono solemne ante el desenlace tras el supuesto procedimiento médico en Bogotá.

En esta versión, el énfasis está en que Yulixa “fue víctima de una clínica estética ilegal” y en las capturas, incluso en Venezuela, como prueba de que el sistema sí responde.

Oposición y fuerzas de seguridad: distancia y defensiva

Desde la otra orilla mediática, el relato arranca en el mismo punto —el centro estético Beauty Láser, sin permisos sanitarios— pero se concentra en blindar a la Policía. Se recuerda que el establecimiento operaba “sin permisos sanitarios ni habilitación oficial” y se enfatiza que, apenas se conoció la desaparición, se dispusieron “todas las capacidades de Policía Judicial, inteligencia e investigación criminal” para esclarecer el caso.

La institución envía un fuerte mensaje de condolencia y rechazo a la violencia contra la vida y la dignidad, y recalca el trabajo técnico: análisis de más de 100 horas de video y rastreo del vehículo con el que habría sido trasladada Yulixa, ubicado en Cúcuta. El general Wharlinton Iván Gualdrón promete “el total esclarecimiento de este hecho y la plena judicialización de los responsables”.

Coincidencias e incómodos silencios

Ambos bandos coinciden en tres puntos: Yulixa, de 52 años, desapareció tras someterse a una lipólisis láser el 13 de mayo en el sur de Bogotá, su cuerpo apareció días después a un costado de la vía en Apulo, y el lugar donde fue intervenida era clandestino.

Lo que casi ninguno asume de frente es la pregunta de fondo: ¿cómo una estética ilegal puede operar en plena capital, al punto de que una mujer solo sea “descubierta” por las heridas de la ‘lipo’ en su cadáver? Entre el aplauso a las capturas y los comunicados de condolencias, la falla estructural en la vigilancia sanitaria y policial sigue, por ahora, sin responsable político claro.

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