История
июнь 30, 2026

Обновлено июль 1, 2026

Fundador de Masglo, Luis Arévalo, celebra 100 años

Luis Arévalo Cuéllar, fundador de la reconocida marca de belleza colombiana Masglo, celebró su centenario. A sus 100 años, Arévalo compartió sus experiencias empresariales, incluyendo un incendio que marcó un antes y un después en la compañía, y reafirmó su compromiso con los planes de expansión internacional de la marca.

A los 100 años, Luis Arévalo no se jubila: se relanza. Mientras muchos celebran el hito como un cierre de ciclo, el fundador de Masglo lo usa como excusa para hablar de expansión, nuevos mercados y más competencia en la industria de la belleza.

El relato oficial: del escenario al laboratorio

La versión predominante, cercana al discurso institucional, pinta a Arévalo como el emprendedor épico que cambió el libreto de la actuación por el de los químicos y los esmaltes. Portafolio resume esa narrativa desde el título: “A sus 100 años, el fundador de Masglo cuenta cómo dejó la actuación para construir esta poderosa marca de belleza”.

Ese relato enfatiza la disciplina, la resiliencia y la transformación de Cerescos en Masglo después de un incendio que pudo haber sido el punto final, pero terminó siendo punto y seguido para la empresa, hoy líder en esmaltes, con expansión hacia el maquillaje y ventas en 17 países.

El presente: centenario, pero con mentalidad de startup

El segundo ángulo, también alineado con el enfoque empresarial, insiste en que el cumpleaños no es nostalgia sino agenda de trabajo: “A sus 100 años, Luis Arévalo sigue pensando en grande con Masglo”. Aquí el acento está en los desafíos, el incendio que marcó un antes y un después y, sobre todo, los planes de crecimiento internacional que no se detienen pese a la edad.

Coincidencias y vacíos

Ambas miradas coinciden en la exaltación del personaje, la épica del incendio superado y el entusiasmo por la expansión global. Lo que casi no aparece es el reverso del éxito: qué implica para la competencia local que una marca dominante siga ganando terreno, o cómo se distribuyen los beneficios de esa “historia inspiradora” entre trabajadores, proveedores y consumidores.

En el relato oficial, Arévalo es símbolo de país emprendedor. Falta aún la versión crítica que pregunte quién gana y quién queda rezagado cuando una marca de uñas se convierte en imperio.