История
июнь 30, 2026
Colombia aprueba nuevo Régimen Sancionatorio Aduanero
El Congreso de Colombia aprobó un nuevo Régimen Sancionatorio Aduanero, evitando un vacío legal que, según se informó, ponía en riesgo procesos fiscales por un valor de 3,2 billones de pesos. La nueva ley, que pasa a sanción presidencial, busca fortalecer la seguridad jurídica y la lucha contra el contrabando.
Colombia esquivó a última hora un hueco legal millonario en aduanas, pero el nuevo Régimen Sancionatorio llega con más triunfalismo oficial que debate público. Entre los 3,2 billones que estaban en riesgo y la promesa de “seguridad jurídica”, el país compra estabilidad… a crédito político.
El relato del Gobierno: salvavidas jurídico y anticorrupción
Desde la orilla oficial, el mensaje es claro: sin esta ley, el sistema aduanero quedaba desarmado. La DIAN presenta el nuevo Régimen Sancionatorio como la pieza que “asegura el marco jurídico aduanero” y evita un “vacío legal” que amenazaba miles de procesos fiscales y recursos por billones de pesos.1
El énfasis está en los números: se habrían evitado la pérdida de $190.000 millones en liquidaciones oficiales, $800.000 millones en sanciones y la devolución de $211.000 millones en mercancías aprehendidas, blindando 11.180 procesos por $3,2 billones.1 El nuevo régimen se vende además como “paso clave para la seguridad jurídica, el control de las fronteras y la lucha contra el contrabando”.1
La lectura crítica: consenso exprés, vacíos intactos
Los sectores de oposición no bloquearon el proyecto, pero tampoco compran el relato épico. Aunque el Gobierno destaca que se trabajó en “39 mesas técnicas” para lograr un “concepto unificado alrededor de los 114 artículos” de la ley,2 queda la pregunta de qué tanto se discutieron los impactos reales sobre los usuarios del comercio exterior, la discrecionalidad de la DIAN y la posible sobrerregulación.
Mientras el director de la DIAN agradece a “la oposición y al Gobierno Nacional” por hacer posible “este logro tras una extensa discusión y un gran consenso”,2 la crítica apunta a otro lado: más que una reforma profunda del modelo aduanero, el Congreso reaccionó a la presión de la Corte Constitucional y del riesgo fiscal inmediato.
En el papel, todos ganan: el Gobierno evita un hueco de 3,2 billones, el Congreso dice haber cumplido, la DIAN conserva sus dientes. El contraste está en lo que no se tocó: la eficiencia del sistema, la simplificación de trámites y la transparencia en la aplicación de sanciones. Ahí, el nuevo régimen sigue debiendo.