История
июнь 30, 2026
Exportaciones petroleras de Venezuela alcanzan su nivel más alto en siete años
Un funcionario estadounidense informó que las exportaciones de petróleo de Venezuela han llegado a 1,25 millones de barriles diarios, el nivel más alto en siete años. Este aumento se atribuye a un plan implementado por la administración de Donald Trump en colaboración con autoridades interinas e inversores privados.
Las exportaciones de crudo venezolano vuelven a rugir: 1,25 millones de barriles diarios, el mejor registro en siete años. Pero mientras Washington lo vende como éxito propio, Caracas interina lo empaqueta como renacimiento soberano.
Washington: el “Plan Trump” como estrella del show
Para la diplomacia estadounidense, el repunte tiene nombre y apellido. El encargado de negocios John Barrett atribuye el salto exportador al “plan de tres fases” diseñado por la administración de Donald Trump tras la captura de Nicolás Maduro.1 Ese programa —estabilización, recuperación y transición democrática— sería el motor detrás del incremento desde los 800.000-900.000 barriles de 2025 hasta los actuales 1,25 millones diarios, “nivel más alto en siete años”.2
Los medios alineados con esta lectura resaltan que es el “Plan de Trump” el que “eleva ventas de crudo venezolano” y proyectan ingresos superiores a 22.000 millones de dólares en 2026.1 La narrativa: Washington ordena, Caracas obedece y la curva de producción sube.
Caracas interina: reformas y petróleo como tabla de salvación
Del lado del gobierno interino, el énfasis está en las reformas internas. La presidenta encargada Delcy Rodríguez ha impulsado cambios en el sector de hidrocarburos para permitir mayor inversión extranjera, apoyándose en que Venezuela posee “las mayores reservas probadas de crudo del mundo”.1 La ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, ya presume una producción de 1,2 millones de barriles diarios.2
Aquí, el relato cambia: el petróleo no es un trofeo de Trump, sino el vehículo para una “recuperación económica” que, según Barrett, beneficiaría “tanto al pueblo estadounidense como al venezolano”.2
El punto en común: el pragmatismo del barril
En el fondo, ambos bandos coinciden en algo incómodo: sin capital privado ni tecnología extranjera, las 303.000 millones de razones que hay bajo la Faja del Orinoco seguirían enterradas.1 La pelea es por el relato; el negocio, por ahora, es compartido.