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июнь 30, 2026

Обновлено июль 1, 2026

Familiares de detenidos por el caso "PDVSA-Obrero" protestan en Caracas

Familiares de 78 personas detenidas por un presunto caso de contrabando en PDVSA protestaron frente al Ministerio Público en Caracas para exigir la liberación de los reclusos. Los manifestantes denuncian irregularidades en el proceso, falta de pruebas y el grave estado de salud de muchos de los detenidos, solicitando la intervención del fiscal general.

Familiares exasperados frente al Ministerio Público, flores blancas en mano, exigen la libertad de 78 detenidos del caso “PDVSA-Obrero”. Mientras el Gobierno intenta proyectar una narrativa de amnistías y control del contrabando, en la calle el relato es otro: presos enfermos, procesos opacos y justicia a cuentagotas.

Lo que dicen los familiares

Los manifestantes resumen su reclamo en una frase: “juicio y libertad” para todos los implicados, a quienes catalogan como presos políticos vinculados al caso PDVSA-Obrero. No son altos gerentes ni figuras públicas, sino “obreros de bajo rango” y personas que ni siquiera pertenecen a la estatal petrolera, arrastradas por una causa de presunto contrabando y asociación para delinquir que sus familias niegan.

Denuncian que, pese a liberaciones parciales, la suerte de los detenidos se decide casi “al azar”: primero salieron 51 mediante “medidas especiales” y luego otros 19, pero 78 siguen presos por la misma causa. Entre ellos —subrayan— hay personas con hipertensión, diabetes, problemas cardiovasculares, cáncer y fallas renales, además de al menos seis mujeres aún detenidas.

La narrativa oficial (por omisión)

En los medios alineados con el Gobierno, el énfasis está en las excarcelaciones enmarcadas en anuncios de amnistía y en la idea de una depuración necesaria dentro de PDVSA. Sin embargo, la pieza clave falta: hasta ahora, las autoridades “no se han pronunciado” sobre las denuncias concretas de irregularidades, la ausencia de pruebas sólidas y el deterioro de salud de los reclusos.

Aquí se traza el contraste central: mientras el discurso oficial se apoya en la imagen de un Estado que corrige excesos y castiga la corrupción, los familiares y activistas insisten en que se trata de un proceso arbitrario, incompleto y selectivo, donde la justicia —como las liberaciones— llega tarde, mal y para unos pocos.