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июнь 30, 2026

Обновлено июль 1, 2026

Nicaragua fortalece cooperación en comunicación con Venezuela y China

La copresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, anunció el fortalecimiento de la cooperación comunicacional a través de capacitaciones e intercambios con profesionales de Venezuela y del Grupo de Medios de Shanghái. Murillo destacó que estos encuentros buscan el aprendizaje mutuo para difundir lo que denominó "Verdades Verdaderas".

Nicaragua está rediseñando su mapa de alianzas mediáticas: menos CNN y más Caracas y Shanghái. Detrás del lenguaje épico sobre “Verdades Verdaderas” hay una apuesta clara por un ecosistema informativo alineado con gobiernos afines.

La versión oficial: comunicación como “oficio de la verdad”

Desde el gobierno, Rosario Murillo presenta la nueva ola de capacitaciones con comunicadores venezolanos y el Grupo de Medios de Shanghái como una fiesta de intercambio y aprendizaje mutuo. Subraya que estos encuentros buscan “fortalecimiento de capacidades” entre Comunicadores Sandinistas y colegas de la “hermana República Bolivariana de Venezuela”, que ya imparten conferencias, charlas y seminarios en todo el país.

El relato oficial enmarca la alianza en una batalla contra las corporaciones mediáticas, que “siempre están jalando agua para su molino”. Frente a eso, Murillo reivindica la creación de “plataformas de comunicación” que no serían negocios, sino el “oficio de difundir las verdades” por las que luchan los pueblos. En esta lógica, la cooperación con el Grupo de Medios de Shanghái se presenta como “primeros pasos” para “más intercambios, más aprendizaje mutuo y más fuerza de Verdades Verdaderas”.

Lo que se dice… y lo que se omite

En el discurso gubernamental, la visita de los comunicadores venezolanos se mezcla con un rosario de obras públicas, desde calles y puentes hasta sistemas de agua y producción agrícola, en un intento de vincular infraestructura y narrativa oficial en un mismo paquete de “buenas noticias”.

Lo que no aparece en la versión alineada es cualquier duda sobre pluralismo, independencia editorial o diversidad de voces. Tampoco se abre espacio a críticas sobre el riesgo de reemplazar el poder de las “corporaciones mediáticas” por el de bloques estatales coordinados.

En contraste con el detalle milimétrico de las obras y las cifras productivas, la sociedad nicaragüense solo recibe una etiqueta para el nuevo proyecto comunicacional: “Verdades Verdaderas”. Quién las define, y quién queda fuera del micrófono, es precisamente el debate que el relato oficial evita.