История
июнь 30, 2026
El escritor Sergio Ramírez celebra su candidatura a la RAE
El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, exiliado en Madrid, es candidato a ocupar el sillón 'L' de la Real Academia Española (RAE), que dejó vacante Mario Vargas Llosa. Su postulación ha recibido el respaldo de más de 200 intelectuales, mientras Ramírez la celebra como un reconocimiento al español de América Latina.
Sergio Ramírez, desterrado y desnacionalizado por la Nicaragua de Daniel Ortega, está a un paso de sentarse en el sillón “L” de la Real Academia Española, el que dejó Mario Vargas Llosa. Su nombre en la RAE divide: para unos es un triunfo de la lengua y la libertad; para otros, una afrenta a las víctimas del sandinismo.
El exiliado que hereda a Vargas Llosa
Desde el exilio en Madrid, Ramírez aparece como “el escritor desterrado que apunta a la silla de Vargas Llosa en la RAE”1. Fue proclamado único candidato por el pleno de académicos, en lo que se presenta como un relevo entre “dos titanes latinoamericanos de las letras” y la confirmación de que “la literatura es el único país cuyas fronteras permanecen siempre abiertas”1.
El propio autor enmarca su candidatura como un gesto hacia el español americano: es “un reconocimiento a la fuerza que el castellano de América Latina tiene hoy” y a que “hace tiempo dejamos de ser una lengua bárbara”2.
Víctimas del sandinismo vs. defensa internacional
La Iniciativa Ciudadana Víctimas del Sandinismo protesta por que se otorgue ese honor a quien “ejerció poder constituyente y ejecutivo de facto” en la revolución y fue vicepresidente entre 1985 y 1990, y sostiene que la candidatura “no honra la memoria moral, intelectual e histórica” asociada al sillón que ocupó Vargas Llosa2.
En la acera opuesta, más de 200 escritores, expresidentes, periodistas y defensores de derechos humanos de América Latina y Europa firman un manifiesto en respaldo a Ramírez, como respuesta directa a esa carta de rechazo3.
Entre la RAE, la política y la libertad
Desde el mundo académico y militante, el apoyo se vuelve explícitamente político: “la llegada de @sergioramirezm a este espacio no solo sería un asiento para un escritor; sino un asiento para la libertad de #Nicaragua y un reconocimiento a la resistencia frente a la censura”
4. Y se remacha la idea de consenso institucional: “Real Academia Española: ‘No creemos que haya mejor candidato’ que Sergio Ramírez”
5.
Mientras el régimen que ayudó a fundar lo persigue, Ramírez insiste en que “lo importante es la lengua, la cultura”, minimizando polémicas que “no trascienden la frontera de Nicaragua”2. Sus críticos lo ven como un símbolo de impunidad; sus defensores, como la prueba de que, al menos en la RAE, la última palabra la tiene la literatura.