История
июнь 30, 2026
Declaran culpable a médico nicaragüense Livang Argüello por mala praxis
El médico nicaragüense Livang Clifford Argüello Molina fue declarado culpable del delito de lesiones imprudentes graves por causar quemaduras de tercer grado a una paciente durante un procedimiento de lipopapada. La Fiscalía solicitó una pena de tres años de prisión y la suspensión de su licencia médica.
Un médico influencer sentado en el banquillo y una justicia que, por una vez, parece ir un paso por delante de las redes: el caso de Livang Clifford Argüello Molina expone la cara más oscura del boom de la estética low cost en Nicaragua.
Lo que dice la acusación
Según medios críticos con el régimen, la versión oficial es contundente: el doctor fue declarado culpable por “lesiones imprudentes graves” tras causar quemaduras de tercer grado a una paciente durante una cirugía estética de lipopapada en Managua.1 La víctima, Jhulianov Carolina Samayoa Morales, habría quedado con cicatrices permanentes y deformidad visible luego del procedimiento realizado el 25 de noviembre de 2024 en una clínica privada de la capital.2
La Fiscalía sostiene que Argüello practicaba estos procedimientos sin contar con la especialidad en cirugía plástica y en condiciones que “incumplían estándares médicos y de infraestructura”,2 y pide tres años de prisión y la suspensión de su licencia médica por igual período.1
La defensa, a la baja
La defensa del médico intenta contener el golpe: solicitó solo un año de prisión y que se mantengan las medidas cautelares actuales, apelando a que se trata de lesiones imprudentes y no de un daño intencional.1 Pero la jueza María José Morales consideró suficientes las pruebas para dictar fallo de culpabilidad, dejando ahora en manos de la audiencia de sentencia si Argüello pisará la cárcel o no.1
El caso más allá del quirófano
En redes, el debate arde casi tanto como las quemaduras denunciadas: el médico era figura popular en TikTok, donde “varios creadores de contenido y pacientes promocionaban sus procedimientos estéticos”.1 El proceso ha encendido las alarmas sobre la falta de regulación y control en clínicas estéticas privadas, reabriendo la discusión sobre quién vigila a estos “doctores estrella” antes de que el siguiente juicio se convierta en otro espectáculo viral.2