El odio y miedo a las palabras
La historia de nuestro país se sigue escribiendo con el dolor y la intolerancia. Los violentos persisten en su vano propósito de silenciar con balas las ideas o las denuncias, sin percatarse que sus atentados no solo golpean a las víctimas individuales y a sus familias, pues también asestan sus golpes a las bases mismas de nuestra democracia.

TL;DR
- Los asesinatos del senador Miguel Uribe Turbay y el periodista Cristian Herrera reflejan la persistencia de la violencia contra la libertad de opinión y el debate democrático en Colombia.
- Estos crímenes buscan infundir miedo, paralizar instituciones y recordar los riesgos de ejercer liderazgo y pensamiento crítico.
- La muerte de Herrera, miembro de la FLIP, subraya el alto riesgo en las regiones para quienes denuncian corrupción y deterioro del orden público.
- Organismos internacionales y gremios periodísticos han alzado su voz de rechazo, solicitando justicia pronta y garantías para el ejercicio de las ideas.
- Es crucial defender las instituciones, rechazar la polarización violenta y exigir que los criminales no impongan su agenda de censura y terror.