História
junho 30, 2026

Atualizado em julho 1, 2026

Colombia empata 0-0 con Portugal y se clasifica primera de grupo en el Mundial

La selección de Colombia empató sin goles contra Portugal en su último partido de la fase de grupos del Mundial 2026. Con este resultado, Colombia aseguró el primer lugar del Grupo K y se enfrentará a Ghana en los dieciseisavos de final. Un gol de Dávinson Sánchez para Colombia en los minutos finales fue anulado por el VAR por un fuera de juego milimétrico.

Colombia se fue de Miami con un 0-0 que sabe distinto según a quién se le pregunte: para unos es punto de oro y liderato asegurado; para otros, es la victoria que se escapó “por una uña” y un grito de gol ahogado por el VAR.

Gobierno-alineados: el empate perfecto

En la orilla oficialista, el libreto es triunfalista. El foco está en el liderato del Grupo K y en las figuras del sistema. Se exalta la atajada a quemarropa de Camilo Vargas ante Bruno Fernandes como jugada de medio gol salvado y se resume el partido como “con suspenso hasta el final”, con gol inválido y clasificación como líder invicto.

El relato es de control y planificación cumplida: se recuerda que a Colombia le bastaba un empate para quedar primera y evitar a Croacia; ahora “ya conoce cuál será su rival” en dieciseisavos —Ghana— tras una “sólida primera fase” y se invita a “programarse” para el duelo del 3 de julio en Kansas City.

Incluso la jugada maldita de Dávinson se lee como confirmación de la tecnología: el sistema semiautomático mostró que su pie estaba adelantado “por centímetros” y “ante la tecnología no hay protesta que valga”. No hay victimismo: hay fe en el proceso.

Oposición y prensa crítica: se mereció más… y dolió el VAR

Del otro lado, el énfasis está en lo que faltó. James Rodríguez admite que fue un “partidazo contra un rival grande… lamentablemente, nos faltó el gol”, y repite la idea: “hicimos un gran partido, solo nos faltó el gol”. Néstor Lorenzo coincide: “de inicio a final lo fuimos a buscar… creo que merecimos ganar… nos faltó definición”.

En esta narrativa, Colombia “enamoró” y Portugal solo “resistió” mientras Diogo Costa se convertía en figura y el 0-0 “dejó la sensación de que la Tricolor mereció mucho más”. Se señalan a los Arias como figuras —Jhon, imparable en ataque y sacrificio defensivo, y Santiago, sólido atrás y profundo por banda— y se retrata un Hard Rock Stadium teñido de amarillo, con Colombia jugando de local y sometiendo a una potencia europea.

El VAR, aquí, no es simple herramienta sino villano dramático: el gol de Dávinson fue anulado “por la punta del pie”, “casi que ‘por una uña’” en un fuera de juego “milimétrico e increíble”.

Entre la euforia y la frustración

Mientras la versión oficial vende tranquilidad y hoja de ruta hacia Ghana, la crónica ciudadana habla de nervios, apagones y catarsis: en Medellín, “la Selección puso los pelos de punta a los hinchas” entre gritos ahogados y linternas de celular encendidas en pleno fan fest.

Ambas lecturas coinciden en algo: Colombia compitió de tú a tú con una potencia, quedó primera y ahora se juega el pellejo contra una Ghana descrita como “equipo duro, con jugadores de gran físico”. La diferencia está en el tono: unos ya piensan en el camino a octavos; otros siguen mirando, cuadro congelado en pantalla, esa punta de guayo que separó la épica del simple deber cumplido.

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