História
junho 30, 2026
Donald Trump reitera su apoyo al candidato colombiano Abelardo de la Espriella
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró su apoyo al candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella, prometiéndole el "apoyo total" de su país si gana las elecciones. Por su parte, el presidente Gustavo Petro rechazó la intervención de Trump en la campaña, pidiéndole no inmiscuirse en la política colombiana.
Donald Trump puso la campaña colombiana patas arriba con una promesa: “apoyo total” desde Washington si gana Abelardo de la Espriella. Del otro lado, Gustavo Petro responde con un mensaje igual de contundente: en Colombia decide Bogotá, no la Casa Blanca.
Trump: la segunda vuelta como plebiscito geopolítico
Desde la orilla trumpista, la elección del 21 de junio no es solo un cambio de gobierno, sino un parteaguas en la relación bilateral. Trump “entró de lleno en la segunda vuelta” al ofrecer a Colombia “el apoyo y la fuerza total” de Estados Unidos si De la Espriella llega a la Casa de Nariño, presentándolo como un líder “inteligente, fuerte y tenaz” y ligando su triunfo al futuro de la economía, el empleo, el comercio y la seguridad binacional.1
De la Espriella abraza ese relato sin matices: agradece el “apoyo irrestricto” de Trump y promete que, con una “alianza sólida y estratégica”, Colombia “retomará el camino de la seguridad, la prosperidad, el desarrollo y la esperanza”.2 Para su campaña, el espaldarazo es un activo electoral y un mensaje a los mercados y a las Fuerzas Armadas: habrá línea directa con Washington y mano dura contra el narcoterrorismo.2
Petro: soberanía primero, y memoria selectiva
En el Palacio de Nariño, la lectura es la contraria. Petro le pide a Trump “no intervenir en la campaña” porque la decisión “la toma libremente el pueblo de Colombia y no usted”, y advierte que cualquier intento de influir desde el exterior vulnera la Constitución.3 Recuerda que la financiación extranjera en campañas es delito y denuncia el uso de grandes operaciones, incluso con inteligencia artificial, para “transformar la mentira en verdad”.3
Sin embargo, la prensa cercana al Gobierno le marca una incoherencia: Petro reclama a Trump “mientras continúa opinando sobre las elecciones en la región”, desde Estados Unidos hasta Argentina, Ecuador, Chile, Brasil y Perú.4
Dos relatos, una misma apuesta: usar a EE. UU. en campaña
En la práctica, ambos bandos juegan con la carta estadounidense. La derecha vende cercanía con Trump como garantía de estabilidad y seguridad. El petrismo convierte ese mismo apoyo en símbolo de injerencia y riesgo para la soberanía. El resultado: una segunda vuelta donde la disputa ya no es solo entre candidatos, sino entre dos formas opuestas de leer —y usar— a Washington en política interna.