História
junho 30, 2026
Ataque con explosivos en mina de Buriticá deja un trabajador muerto
Un ataque con artefactos explosivos en la mina de oro de Buriticá, Antioquia, operada por Zijin - Continental Gold, resultó en la muerte de un trabajador y dejó a otro herido. Las autoridades y la empresa señalaron a grupos ligados a la minería ilegal como responsables.
Un trabajador muerto, otro herido y una mina de oro otra vez en la mira: el ataque con explosivos en Buriticá reabre la pelea política y económica sobre quién manda realmente en el subsuelo antioqueño.
Qué pasó en la mina
Ambas orillas coinciden en lo básico: en la noche del 27 de mayo hombres armados lanzaron explosivos dentro de la mina de Buriticá, una de las operaciones auríferas más grandes del país, operada por Zijin – Continental Gold, matando a un trabajador e hiriendo a otro.12
Oposición: foco en el Clan del Golfo y el cerco criminal
Desde el relato más crítico con el Gobierno, el ataque no es un hecho aislado, sino un eslabón más en una cadena de violencia ligada a la minería ilegal y al Clan del Golfo. Las primeras hipótesis de autoridades y empresa apuntan a “estructuras asociadas al Clan del Golfo que mantienen presencia en corredores de minería ilegal alrededor del proyecto aurífero”.1
En esta lectura, Buriticá es un epicentro donde “la minería ilegal y las organizaciones criminales asociadas representan una amenaza constante para la seguridad de los trabajadores y las comunidades”, y se exige al Ejecutivo “acciones urgentes” para cerrarles el paso.1
Gobierno y aliados: condena, institucionalidad y contexto de guerra
El enfoque gubernamental y afín pone el acento en el rechazo institucional y el llamado a investigar. El Concejo municipal se declara “representación democrática de la comunidad buritiqueña” y manifiesta su solidaridad, mientras la Alcaldía exige que “el Gobierno Nacional y demás autoridades tomen cartas en el asunto” y confía en que se adelantarán las investigaciones para “judicializar a los responsables materiales e intelectuales de este lamentable atentado”.2
La Asociación Colombiana de Minería respalda esa línea y recuerda que el Estado “debe velar por la integridad y la vida de todos los ciudadanos, incluyendo los trabajadores del sector minero”, en una región atravesada por disidencias de las Farc, ELN y Clan del Golfo, con desplazamientos, confinamientos y masacres como telón de fondo.2
Coincidencia incómoda
Oposición y gobierno no se ponen de acuerdo sobre responsabilidades políticas, pero comparten un diagnóstico incómodo: mientras la minería ilegal siga financiando estructuras armadas, cada turno de trabajo en Buriticá seguirá siendo, literalmente, una ruleta explosiva.