História
junho 30, 2026
Protestas en Bolivia contra el presidente Rodrigo Paz; EE.UU. expresa preocupación
Miles de manifestantes en Bolivia exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz en medio de una grave crisis social y económica, con bloqueos de carreteras que han durado tres semanas. En respuesta, Estados Unidos y trece países aliados han expresado su "profunda preocupación" por la situación y han manifestado su respaldo al gobierno boliviano.
Miles en las calles piden la renuncia de Rodrigo Paz mientras, puertas afuera, Washington cierra filas con el presidente. Bolivia está partida: entre la olla vacía y los comunicados solemnes.
Afuera: escudo diplomático para Paz
Estados Unidos y trece países del llamado Escudo de las Américas dicen estar "profundamente preocupados" por las protestas y bloqueos, pero al mismo tiempo "respaldan al gobierno de Bolivia" y llaman a que las demandas se expresen "de manera pacífica" y respetando las instituciones democráticas.1 El mensaje es claro: tolerancia cero con cualquier atisbo de derrocamiento de un mandatario "democráticamente elegido", más aún si —según el comunicado— media el apoyo de "delincuentes y narcotraficantes".1
En X, voces liberales internacionales ponen el foco en el trasfondo estructural: "Bolivia enfrenta una de las crisis económicas más profundas de las últimas décadas. Escasez de divisas, inflación y un Estado sobredimensionado" que reflejan el agotamiento de un modelo que "limitó la libertad económica y debilitó las instituciones".
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Adentro: bloqueos, desabastecimiento y rabia social
Mientras tanto, los bloqueos ya paralizan el país: cerca de medio centenar de cortes de ruta han provocado escasez de alimentos, combustibles y medicinas, y el gobierno reporta incluso muertes de personas que no lograron llegar a hospitales.3 En La Paz, miles marchan desde El Alto al grito de "¡Que renuncie, carajo!" y denuncian que, tras seis meses de gobierno, Paz no ha logrado contener una inflación que ronda el 14 % ni el encarecimiento brutal de la canasta básica.3
Choque político: Evo, Paz y la democracia en disputa
El gobierno acusa a "grupos radicales" y señala directamente a Evo Morales, prófugo por un caso de presunta trata, de orquestar la revuelta para desgastar al presidente.3 Desde el exilio, el relato afín a Paz pinta un déjà vu: "vemos nuevamente a Evo Morales intentando desestabilizar a un gobierno democráticamente elegido"; volver a este ciclo es "perverso y doloroso".
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Así, mientras la calle reclama cambio ya, el frente externo blinda a Paz en nombre de la estabilidad democrática. Entre ambos, una economía exhausta corre el riesgo de ser el verdadero derrocado.