História
junho 30, 2026
Enfrentamientos entre comunidades indígenas Misak y Nasa dejan varios muertos en Cauca, Colombia
Violentos enfrentamientos por una disputa de tierras entre las comunidades indígenas Misak y Nasa en Silvia, Cauca, han dejado un saldo de al menos siete muertos y más de 110 heridos. El conflicto se centra en un territorio de 900 hectáreas en el páramo de La Ensillada. El presidente Gustavo Petro ha convocado a las autoridades de ambas comunidades a una mesa de diálogo.
En el páramo de La Ensillada, en Silvia (Cauca), dos pueblos que se llaman “hermanos” terminaron midiéndose a bala por 900 hectáreas. El saldo: una masacre entre comunidades indígenas que el país no veía desde hace años, mientras Gobierno y oposición se pelean por el relato.
La oposición: violencia, poder y liderazgo indígena en la mira
Desde la orilla opositora, la prioridad es subrayar la magnitud del desborde y poner bajo lupa el poder de ciertos liderazgos indígenas y la inacción estatal. Se habla de una confrontación “que no se veía desde hace años” entre Misak y Nasa, con seis muertos (cuatro Misak y dos Nasa) y 66 heridos, en una de las peores crisis recientes en el oriente del Cauca.1 La disputa, recuerdan, viene escalando por al menos 800 hectáreas reclamadas como ancestrales por ambos pueblos, con títulos coloniales y decisiones de la Agencia Nacional de Tierras (ANT) chocando en el terreno.1
Otra nota opositora refuerza el tono de emergencia: el gobernador de Cauca reportó inicialmente tres muertos y 44 heridos en La Ensillada, calificando la jornada como una de las más violentas recientes y pidiendo parar la confrontación: “La defensa de la vida está por encima de cualquier diferencia”.2
El gobierno: urgencia de diálogo y papeleo de tierras
Desde el sector alineado con el Gobierno, el foco está en mostrar gestión y no descontrol. Se recuerda que el presidente Gustavo Petro convocó a las autoridades Misak y Nasa a una mesa de diálogo tras reportarse cuatro muertos, con el ministro del Interior involucrado en la crisis.3
La narrativa oficial enfatiza la respuesta institucional y la “clarificación” jurídica: la ANT habría identificado la titularidad del predio cuyo control derivó en siete muertos y más de 110 heridos en una verdadera batalla campal por 900 hectáreas.4 Otro reporte oficialista habla de seis muertos y al menos 60 heridos, y detalla la raíz del choque: Misak alegan derecho ancestral y denuncian “ocupación ilegal” Nasa, mientras estos últimos se amparan en una adjudicación reciente de la ANT.5
Coincidencia incómoda: todos admiten que se les salió de las manos
Oposición y gobierno discrepan en énfasis —unos apuntan a responsabilidades políticas, otros al trámite institucional—, pero coinciden en algo: las autoridades indígenas y estatales no contuvieron a tiempo una disputa que pasó de palos y piedras a armas de fuego y terminó convertida en una tragedia que desgarra el corazón del movimiento indígena colombiano.15