História
junho 30, 2026
Se conmemora el 47 aniversario del fallecimiento del Comandante Germán Pomares Ordóñez
La Asamblea Nacional de Nicaragua y la copresidenta Rosario Murillo anunciaron actos conmemorativos por el 47 aniversario del tránsito a la inmortalidad del Comandante Germán Pomares Ordóñez, conocido como "El Danto". Los homenajes se realizarán en su ciudad natal de Chinandega y en Jinotega.
El aniversario 47 de la muerte del comandante sandinista Germán Pomares Ordóñez vuelve a convertir la memoria histórica en un campo de batalla política en Nicaragua. Mientras el oficialismo multiplica homenajes, otras voces —silenciadas en el espacio público— cuestionan el uso partidario de su figura.
La versión oficial: heroísmo sin matices
Desde la Asamblea Nacional, controlada por el sandinismo, la efeméride se presenta como un acto de continuidad revolucionaria. El propio Parlamento enmarca la fecha como un recordatorio del “legado del Comandante Germán Pomares a 47 años de su tránsito a la inmortalidad”.1
En la misma línea, el medio oficialista destaca que el 24 de mayo se cumplen 47 años del “tránsito a otro plano de vida” de Pomares, e insiste en que el eje es rendirle honores en un clima de celebración política.2 La copresidenta Rosario Murillo anuncia “conmemoraciones en los próximos días” en Chinandega, ciudad natal y escenario de lucha de Pomares, y en el Cerro de La Cruz, en Jinotega, subrayando que allí “luchó hasta su último aliento por la liberación de Nicaragua”.2
Lo que no se dice: memoria controlada
Frente a esta narrativa homogénea, brillan por su ausencia actos o discursos alternativos: no hay espacio mediático para voces críticas que recuerden a Pomares como militante histórico, pero no como coartada permanente del poder. El contraste no es entre versiones enfrentadas en igualdad de condiciones, sino entre una memoria oficial amplificada y una memoria disidente relegada al silencio o al exilio.
Coincidencias y grietas
Todos los relatos coinciden en algo: Pomares fue una figura clave de la lucha armada sandinista. La diferencia está en el uso de su legado. Para el gobierno, es un símbolo vivo y utilizable —un “inmortal” funcional al presente político.1 Para la oposición, que hoy no tiene micrófono dentro del país, el problema no es el homenaje, sino que se haga sin debate, sin contexto y sin reconocer que la revolución por la que murió se parece cada vez menos al gobierno que lo reivindica.