História
junho 30, 2026
Ortega y Murillo presiden acto por el 131 aniversario del natalicio de Sandino
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y la vicepresidenta, Rosario Murillo, lideraron el acto central en conmemoración del 131 aniversario del natalicio del General Augusto C. Sandino. En sus discursos, destacaron el legado de Sandino como símbolo de dignidad y resistencia contra la intervención extranjera.
Ortega y Murillo se apropiaron una vez más de la figura de Sandino para blindar su proyecto político, presentando al General de Hombres y Mujeres Libres como respaldo místico de su poder. Lo que fue una conmemoración histórica terminó convertida en acto de reafirmación partidaria y religiosa.
Sandino según el Gobierno: luz, milagro y continuidad
En la narrativa oficial, Sandino no es solo un héroe histórico, sino un presente casi sobrenatural. Rosario Murillo describió la fecha como “Días de Gloria, Días de Victorias, Días de Luz… llegó Sandino, nos llegó Sandino como nos llegó Darío; nos han llenado de esa luminosidad estelar que… es un Don Sobrenatural de Dios Nuestro Señor”1. La historia se mezcla con teología política: Nicaragua sería “inviolable”, protegida por “la Mano de Dios” frente a quienes “andan buscando cómo hacer daño”1.
Daniel Ortega, por su parte, reforzó la idea de continuidad histórica entre Sandino y el actual régimen. Recordó que “en una humilde choza de Niquinohomo nació el General Sandino… y también en una casita humilde nació Rubén Darío”, dos “Genios” —“un Genio de la Literatura… y Sandino, un Genio de la Dignidad”2. Resaltó los “ocho años de combates” contra las tropas estadounidenses, que terminaron “retirándose de Nicaragua, derrotados”2, para enlazar esa gesta con la supuesta resistencia actual.
Patriota universal o patrimonio de partido
El propio acto, presentado como celebración nacional encabezada por los “copresidentes” Ortega y Murillo3, y con la Juventud Sandinista como “heredera del legado de General Sandino”3, revela la tensión central: ¿Sandino como símbolo de la nación o como marca registrada del FSLN?
En el relato gubernamental, la respuesta es clara: “Tod@s somos Sandino ! Tod@s somos Daniel ! Tod@s somos Gran Espíritu nicaragüense !”1. La oposición, excluida del espacio público, queda implícitamente fuera de ese “todos”. El 131 aniversario muestra así menos un debate sobre la historia que una pugna por su propiedad simbólica.