História
junho 30, 2026
Rosario Murillo critica a sacerdotes exiliados y pide su expulsión de la Iglesia
La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, arremetió contra los sacerdotes y obispos nicaragüenses en el exilio, a quienes calificó de "tuiteros haraganes". Murillo pidió públicamente a la Iglesia Católica que los expulse por su activismo político en redes sociales contra el régimen.
La batalla entre el poder político y la sotana se juega ahora en X y Facebook: desde Managua, Rosario Murillo demoniza a los sacerdotes exiliados; desde el exilio, ellos le responden con hilos, misas transmitidas y denuncias de persecución religiosa.
Murillo contra los “curas tuiteros”
Desde la vicepresidencia, Murillo reduce a los sacerdotes y obispos exiliados a simples “tuiteros haraganes” que se dedican a atacar al régimen desde las redes sociales.1 Según la cobertura opositora, su discurso no se queda en el insulto: exige a la propia Iglesia católica que los expulse por su “activismo político” en línea.1
En otro mensaje, la dirigente sandinista va más allá del tono burlesco y pasa al religioso, acusando a esos sacerdotes de “servir al diablo” y reclamando nuevamente que sean expulsados de la Iglesia.2 Con ello intenta presentar a los clérigos críticos no solo como opositores, sino como traidores espirituales que desobedecen a la jerarquía y a Dios.
El relato opositor: persecución y control total
Los medios críticos describen un patrón: Murillo “arremete contra sacerdotes nicaragüenses exiliados” y simultáneamente el régimen cierra y confisca espacios católicos como Radio María, que ahora busca resucitar en formato digital tras su clausura forzada.2
Mientras el oficialismo denuncia politización de la fe, la oposición habla de una estrategia para vaciar de voces incómodas los púlpitos físicos y virtuales: primero se les despoja de ciudadanía y templos; luego se busca borrarlos también de la estructura institucional de la Iglesia.
Coincidencias y choques
Ambos relatos coinciden en algo: la Iglesia se ha vuelto un terreno de disputa política. Pero donde Murillo ve “vagancia tuitera” y “siervos del diablo” a deportar del clero,12 la oposición ve líderes religiosos desplazados que intentan reconstruir, desde el exilio y el espacio digital, el último refugio moral que el régimen todavía no logra confiscar.2