História
junho 30, 2026
Tensiones y negociaciones entre EE. UU. e Irán
El presidente de EE. UU., Donald Trump, amenazó con "aniquilar" a Irán si no acepta un acuerdo de paz, mientras que también mencionó un "desarrollo muy positivo" en las conversaciones. Por su parte, Irán respondió a una nueva propuesta estadounidense y acusó a Washington de endurecer sus demandas nucleares.
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán parecen un auto de choque diplomático: en un carril, la amenaza de “aniquilar” al enemigo; en el otro, el anuncio de un “desarrollo muy positivo” en las conversaciones de paz.
Mientras Donald Trump alterna entre la zanahoria y el garrote, Irán responde con una mezcla de diplomacia milimetrada y músculo militar.
Washington: entre la bomba retórica y el optimismo calculado
Desde la Casa Blanca, el mensaje es dual. Por un lado, Trump advierte que, si Teherán no acepta el acuerdo de paz, podría “no quedar nada de ellos”, en una escalada verbal que incluye la amenaza de aniquilar a Irán y que se enmarca en una ofensiva que ya cumple casi tres meses.1 La tregua no ha acercado la paz: los emisarios de ambos países ni siquiera hablan directamente desde una reunión en Pakistán a mediados de abril.1
Al mismo tiempo, el propio Trump presume de un “desarrollo muy positivo” en las conversaciones, que lo llevó a posponer un ataque militar planificado contra la república islámica.2 Aliados de Oriente Medio le habrían dicho que “están muy cerca de llegar a un acuerdo” que dejaría a Irán sin armas nucleares, aunque el mandatario se cura en salud: “veremos si resulta en algo o no”.2
Teherán: líneas rojas económicas y nucleares
Del lado iraní, el discurso se centra en presentar a Washington como el que endurece las reglas del juego. Teherán afirma haber respondido formalmente a una nueva propuesta estadounidense “a través del mediador pakistaní”, reiterando que sus “preocupaciones fueron transmitidas a la parte estadounidense”.3 Esas preocupaciones no son menores: Irán exige la liberación de activos congelados, el levantamiento de sanciones y hasta reparaciones de guerra, calificando el conflicto como “ilegal y sin fundamento”.3
Medios iraníes como Fars y Mehr describen la contrapropuesta de Washington como una lista de cinco puntos “muy estrictos”: solo una instalación nuclear operativa y la transferencia del uranio altamente enriquecido a territorio estadounidense, sin desbloquear “ni siquiera el 25%” de los activos congelados ni ofrecer compensaciones económicas.34 Para ellos, Estados Unidos intenta “conseguir concesiones que no logró obtener durante la guerra” y busca imponer restricciones nucleares “muy estrictas y duraderas” a cambio de casi nada.4
Paz condicionada y guerra por otros medios
La tensión no es solo retórica. La Guardia Revolucionaria iraní anunció ataques contra grupos que “actuaban en nombre de Estados Unidos e Israel” en la provincia del Kurdistán iraní, cerca de la frontera con Irak, mientras Teherán asegura estar “totalmente preparado para cualquier eventualidad”.3 A la vez, exige un alto el fuego duradero en Líbano como condición para firmar la paz, en un conflicto que ya ha bloqueado de facto el estrecho de Ormuz y empujado al alza el precio del petróleo.1
El contraste es claro: Washington vende proximidad a un acuerdo nuclear y se reserva la amenaza máxima; Teherán responde denunciando chantaje económico y nuclear, mientras demuestra que también sabe golpear fuera de la mesa de negociación.