História
junho 30, 2026

Atualizado em julho 1, 2026

Alex Saab Deported to US to Face Money Laundering Charges

Businessman Alex Saab, identified by the U.S. as a key financial operative for Nicolás Maduro's government, was deported from Venezuela to Miami to face charges of money laundering and conspiracy. The Venezuelan government confirmed the deportation, with officials stating Saab is a Colombian citizen who used a fraudulent ID. Saab appeared in a Miami federal court and will be held without bail.

La caída de Alex Saab expone una doble jugada: mientras Washington lo sienta en el banquillo por lavado de dinero, Caracas intenta borrar a toda prisa su propio rastro político sobre el hombre que hasta ayer vendía como “héroe revolucionario”.

De un lado, la justicia estadounidense lo presenta como pieza central de “una amplia conspiración internacional de lavado de dinero” ligada al programa de alimentos CLAP y a operaciones petroleras ilegales, con una posible condena de hasta 20 años de cárcel. Fiscales lo acusan de usar bancos de EE. UU. para blanquear “cientos de millones de dólares robados de un programa de alimentos venezolano destinado a los pobres y de las ganancias de la venta ilegal de petróleo venezolano”. Otros reportes detallan una red de sobrecostos, empresas fachada y contratos amañados con el chavismo, que lo convirtieron en “pieza clave” del esquema financiero de Maduro. Para la prensa opositora, Saab es simple y llanamente el “testaferro del dictador Nicolás Maduro”, ahora acusado en Miami de lavado y conspiración para ocultar fondos ilícitos.

Del otro lado, el gobierno de Delcy Rodríguez intenta presentar su entrega como un trámite casi rutinario. Caracas habla de “deportación” y no de extradición, insiste en que “Alex Saab es un ciudadano de origen colombiano… y son asuntos entre Estados Unidos y él”, una “medida administrativa de deportación justificada en los intereses nacionales”. Diosdado Cabello remata el giro: “Alex Saab no es venezolano… presentó una cédula fraudulenta” sin sustento en el Saime, y habría cometido “fraudes de todo tipo” contra el Estado.

Ahí chocan los relatos. Mientras CNN recuerda que el mismo gobierno lo defendió como “hijo de la patria”, lo nombró ministro y lo reconoció como ciudadano venezolano —en un país cuya Constitución prohíbe extraditar a sus nacionales—, ahora se le reetiqueta como simple extranjero para habilitar su expulsión. Analistas ven en ese volantazo algo más que tecnicismos: un cálculo de supervivencia del poder en Caracas y, quizá, un nuevo capítulo de negociaciones con Washington.

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