Una campaña para olvidar

La jornada del próximo domingo para elegir en segunda vuelta al nuevo presidente de Colombia pasará a la historia no solamente como la más reñida de los últimos tiempos, sino también como de las más vergonzosas en nuestra imperfecta democracia.

Una campaña para olvidar

TL;DR

  • La campaña presidencial colombiana se caracteriza por la sobredosis de egos, prepotencias, sectarismos, odios y revanchismo.
  • Las campañas priorizaron el intercambio de insultos y acusaciones sobre las propuestas programáticas, generando un empate técnico de descrédito.
  • La división del electorado es casi en partes iguales, lo que llevará a que quien gane sea considerado indigno por la mitad de los votantes.
  • Los candidatos de derecha e izquierda se reconocen como enemigos a destruir, estimulando peligrosamente la polarización política.
  • Se hace un llamado a la cordura y la prudencia, pero las pasiones encendidas prevalecen sobre la sensatez, incluso en figuras públicas.
  • Se espera que la escalada de intolerancia culmine el domingo y no impulse el retorno a épocas violentas.
  • Las elecciones no están en juego la democracia ni se trata de escoger entre el "bueno" y el "malo", sino de fortalecer la convivencia.
  • Es necesario aceptar los resultados limpios de las urnas, desarmar los corazones y apaciguar los ánimos para retomar la cordura.
  • La campaña electoral que termina amerita ser olvidada por todos y nunca más repetida por el bien de la democracia y la paz.