Storia
4 nov 2026
Venezuela quita la cárcel por “odio”, pero deja intacta la alarma por censura
La reforma elimina las penas de prisión de hasta 20 años y promete reglas más claras, pero oposición, prensa y ONG cuestionan que las multas y el poder sancionador del Ejecutivo mantengan el control sobre la expresión pública.
La Asamblea Nacional aprobó en primera discusión una reforma de la Ley contra el Odio que rebautiza la norma como Ley para la Convivencia Democrática, la Paz y la Convivencia. El cambio más visible elimina las condenas de 10 a 20 años de cárcel para conductas que no deriven en violencia física o afectación grave de derechos, sustituyéndolas por multas administrativas de entre 500 y 10.000 veces el tipo de cambio oficial de la moneda de mayor valor. 1
Para el chavismo, esa modificación busca cerrar la puerta al uso persecutorio de una norma nacida en 2017. Jorge Rodríguez sostuvo que el oficialismo está “empeñado en que esta reforma de ley no se instrumentalice para la persecución de nadie”, aunque defendió la necesidad de una legislación que prevenga una escalada de confrontación política. 1
La oposición no compra esa promesa. La diputada Amelia Belisario resumió su objeción con una frase directa: “Es una ley que sirvió para perseguir la disidencia”. Su bloque rechaza una reforma parcial y reclama la derogación, en particular porque el Ministerio de Interior conservaría funciones en los procedimientos administrativos. 2
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa coincide en que sacar la prisión no equivale a desmontar la amenaza. Advierte que las multas, junto con entre 200 y 600 horas de trabajo comunitario o programas educativos, pueden golpear a periodistas, medios pequeños y trabajadores independientes, fomentar la autocensura y dejar las sanciones sobre expresiones públicas en manos del Ejecutivo. El gremio documentó, además, la judicialización de al menos 27 trabajadores de prensa desde 2020 bajo el artículo 20 de la ley vigente. 3
La controversia se amplía fuera del texto legal. Mientras Rodríguez afirmó que “ya se liberaron todos los portales de los medios de comunicación”, VE sin Filtro reportó 140 dominios todavía bloqueados, incluidos sitios de noticias y herramientas para evadir la censura. 4 Para sus críticos, esa brecha entre el anuncio y el acceso real refuerza la sospecha central: la cárcel desaparece, pero el control estatal sobre la palabra sigue en disputa.