Storia
giugno 30, 2026

Aggiornato il luglio 1, 2026

Hallan con vida a jóvenes desaparecidos en una moto acuática en Barú, Colombia

Luciana Dangond Farah y Jerónimo Ibarra Cavalli, quienes habían desaparecido tras alquilar una moto acuática en Barú, fueron encontrados con vida por pescadores. Tras casi 24 horas a la deriva, los jóvenes fueron rescatados, presentan signos de deshidratación pero se encuentran estables.

Dos jóvenes casi mueren en un paseo de domingo en Barú y, mientras el país respira aliviado, queda flotando otra pregunta: ¿milagro, hazaña de rescate o fracaso en la regulación del turismo náutico?

El relato oficial: operación exitosa

Desde el lado institucional, la historia es la de un dispositivo SAR de manual. La Armada y la Policía destacan que Luciana Dangond, de 18 años, y Jerónimo Ibarra, de 20, fueron hallados por pescadores y llevados al centro de salud de Barú tras una búsqueda con fragatas, patrulleras, avión, helicóptero y unidades de guardacostas. El reporte resalta que el hallazgo de la moto acuática sin ocupantes en playas de San Onofre permitió concentrar los esfuerzos y cerrar con éxito la operación.

En esa misma línea, la reconstrucción oficial subraya que los jóvenes pasaron “casi 24 horas perdidos en alta mar” tras quedarse sin combustible, y que sobrevivieron atándose los chalecos y nadando hasta ser vistos por pescadores locales.

La oposición: milagro y cuestionamientos

Desde medios críticos y voces opositoras, el tono cambia. El hallazgo se celebra como “un verdadero milagro”, en palabras del presidente electo Abelardo de la Espriella, quien exaltó a la Armada, la Fuerza Aeroespacial, la Policía y, sobre todo, a los pescadores y la comunidad barulera que se volcó a la búsqueda. Otra pieza editorial resume el sentimiento general: “Muy buena noticia que hayan encontrado con vida a los jóvenes… luego de pasar muchas horas, incluida toda la noche, desaparecidos en el mar”.

Pero junto a la gratitud hay dardos: Jerónimo relata que la moto ya sonaba una alarma, el arrendador le dijo que la gasolina “duraba” y “no duró ni diez minutos”, mientras que Luciana admite que entró en pánico y pide más precauciones a quienes alquilan estos vehículos porque “lo que nos pasó a nosotros le puede pasar a cualquiera”.

El punto en común: el mar no perdona la improvisación

En ambos relatos, institucional y crítico, aparece el mismo héroe colectivo: la comunidad y los pescadores de Barú. Y también la misma moraleja: sin controles serios al turismo náutico, el próximo “milagro” podría terminar en tragedia.

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