Storia
giugno 30, 2026
Argentina vence a Jordania 3-1 y cierra invicta la fase de grupos del Mundial
La selección de Argentina derrotó 3-1 a Jordania en el último partido de la fase de grupos del Mundial 2026. Con goles de Lo Celso, Lautaro Martínez y Lionel Messi, el equipo albiceleste aseguró el primer lugar de su grupo con puntaje perfecto y se enfrentará a Cabo Verde en los dieciseisavos de final.
Argentina pasó por la fase de grupos como una aplanadora… pero con el freno de mano puesto. Mientras el marcador grita autoridad (3-1 a Jordania, puntaje perfecto y liderazgo del grupo), el debate es si este equipo llega aceitado o demasiado cómodo al cruce de dieciseisavos contra la sorpresiva Cabo Verde.
Dominio sin drama
Para una primera línea de lectura, el relato es simple: la vigente campeona "goleó a Jordania y llega invicta a 16avos para medirse al sorprendente Cabo Verde".1 Nueve puntos sobre nueve, goles de Lo Celso, Lautaro y un nuevo tanto de Messi, que ya comanda la tabla de artilleros. Todo ello con una "escuadra alternativa" que permitió rotación y descanso pensando en las fases decisivas.1
Otra crónica subraya el paseo: "Argentina, sin despeinarse, cerró invicta la fase de grupos en el Mundial".2 El equipo de Scaloni ganó "con autoridad 3-1 a Jordania" y llegará "con la confianza en alto" a la siguiente ronda, habiendo probado a debutantes mundialistas y reservando a Messi casi una hora de partido.2
¿Exceso de confianza o rodaje perfecto?
El consenso es que la Albiceleste hizo los deberes; la diferencia está en el subtexto. La mirada más entusiasta destaca una "fase de grupos impecable con nueve puntos" y la sensación de trámite controlado, casi rutinario.2 La lectura más cauta introduce matices: Jordania estaba eliminada y sus errores iniciales facilitaron el 2-0, mientras el verdadero examen será la intensa Cabo Verde, definida ya como "sorpresa de este torneo".1
En resumen: para unos, Argentina llega embalada; para otros, apenas ha dejado ver una parte de su verdadero techo. La única certeza es que, con Messi encendido y un plantel largo, cualquier tropiezo ante Cabo Verde sonaría más a pecado propio que a milagro ajeno.