Storia
giugno 30, 2026
Opositora Dinorah Figuera se reúne con Jorge Rodríguez en Venezuela con respaldo de EE. UU.
La dirigente opositora Dinorah Figuera regresó a Venezuela tras ocho años de exilio y se reunió con Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional oficialista. El encuentro, que contó con el respaldo de Estados Unidos, resultó en el acuerdo de crear una "mesa técnica y política paritaria" para definir una agenda que fortalezca la democracia y avance hacia una transición política.
El tablero político venezolano acaba de sumar una pieza inesperada: Dinorah Figuera volvió del exilio, se sentó con Jorge Rodríguez y lo hizo con el sello de aprobación de Washington. La pregunta es si este nuevo diálogo es el inicio de una transición o solo otro capítulo del eterno déjà vu político venezolano.
EE. UU. como arquitecto
Desde la mirada internacional, especialmente de Estados Unidos, el movimiento es calculado: sentar en la misma mesa al viejo Parlamento opositor de 2015 y a la Asamblea chavista para acelerar la transición tras la caída de Maduro.1 El Departamento de Estado respalda la reunión Rodríguez–Figuera como “primer paso” y subraya una agenda que va desde la reconstrucción de instituciones hasta el fortalecimiento del CNE y las libertades cívicas.2 En la misma línea, otro comunicado insiste en que el diálogo inclusivo es la “piedra angular” de cualquier transición legítima.3
Chavismo y AN de 2015: del choque al co-gobierno técnico
El Parlamento controlado por el chavismo presentó la cita como un avance institucional: una “mesa técnica y política paritaria” con hitos y cronogramas para “fortalecimiento de la democracia, consolidación de la paz y bienestar”.4 La AN de 2015, por su parte, vendió el proceso como una transición “democrática, ordenada, sostenible e inclusiva”, con prioridades como reconstruir instituciones, reforzar el árbitro electoral y restituir partidos y garantías políticas.5
El contraste es evidente: el chavismo gana reconocimiento como interlocutor de transición; la AN de 2015, que muchos daban por muerta, vuelve al centro con legitimidad internacional.6
Oposición: entre esperanza, recelo y desplazamientos
Dentro de la oposición, el regreso de Figuera genera tanto expectativas como ronchas. Algunos la presentan como la “interlocutora inesperada” impulsada por EE. UU. y aceptada por el gobierno de Delcy Rodríguez, en un movimiento que “desplaza el protagonismo” de María Corina Machado.7 Otros, como el Movimiento Por Venezuela, celebran sus gestiones y piden un diálogo plural que incluya a amplios sectores sociales y políticos para una transición real.8
Análisis editoriales advierten el riesgo de un nuevo “show” de diálogo: subrayan que un nuevo CNE y un nuevo TSJ son condiciones mínimas y que la gran traba es la crisis de confianza tras años de acuerdos incumplidos.9 Aun así, se reconoce que la hoja de ruta con “hitos y cronogramas concretos” rompe con la parálisis de años.9
Mientras tanto, voces como Henrique Capriles insisten en que Washington ya entendió que la salida pasa por el voto y no por atajos, y que el plan de estabilización, recuperación y transición solo tendrá sentido si termina en una decisión electoral de los venezolanos.10
Figuera, el puente incómodo
En el centro de todas las narrativas está Figuera: la exiliada que vuelve, se reúne con Rodríguez pocas horas después de aterrizar,11 visita también a la Plataforma Unitaria hasta la madrugada12 y agradece el “acompañamiento” de EE. UU. en una tarea que admite no es fácil.13 Sus movimientos buscan mostrarla como figura institucional, no como rival de otros liderazgos opositores.14
La comparación final es brutal: para Washington, el proceso es un diseño estratégico; para el chavismo, una oportunidad de legitimarse; para la oposición, un salto al vacío entre la necesidad de transición y el miedo a otra negociación fallida. Para los venezolanos, el veredicto aún no está escrito.