Storia
giugno 30, 2026
Opositora Dinorah Figuera regresa a Venezuela e inicia diálogo con Jorge Rodríguez
La dirigente opositora Dinorah Figuera regresó a Venezuela tras años en el exilio y se reunió con Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional oficialista. Con el beneplácito de Estados Unidos, acordaron instalar una mesa técnica y política para dialogar sobre una transición democrática.
La política venezolana volvió a moverse donde menos se esperaba: en el Palacio Federal Legislativo, con Jorge Rodríguez recibiendo a la exiliada que hace pocos meses quería desnacionalizar. Dinorah Figuera regresa del exilio y se sienta a negociar con el chavismo, bendecida por Washington, mientras la oposición tradicional observa desde la banca.
Rodríguez vs. Figuera: del choque al abrazo táctico
Lo que hasta 2025 era fuego cruzado —Rodríguez llegó a pedir que se evaluara retirarle la nacionalidad a Figuera— hoy se maquilla como “fortalecimiento de la democracia”. La AN chavista anunció una “mesa técnica y política paritaria” con hitos y cronogramas para consolidar la paz y el bienestar.1 Otros medios remarcan el mismo encuadre: una instancia paritaria para el “fortalecimiento de la democracia”.2
Figuera, por su parte, insiste en que su “papel es institucional” y que la agenda que asume debe garantizar a los venezolanos y a los medios “libertad de expresión” y ayudar a “dirimir las diferencias”.3 Su regreso, tras casi ocho años fuera del país, se presenta como parte de una “agenda orientada a promover acuerdos y coincidencias” en plena transición política.4
Washington, arquitecto de la mesa
Detrás de la foto en Caracas está el Departamento de Estado. Estados Unidos “respaldó la reunión entre Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera para impulsar una transición democrática”, con una hoja de ruta que incluye reconstruir instituciones, fortalecer el CNE y proteger libertades cívicas.5 Otra nota resume el mensaje: “Estados Unidos acoge con beneplácito la reunión… para debatir una agenda que servirá de hoja de ruta para un diálogo político sobre una transición democrática”.6
Washington no es tímido: ratifica su apoyo a la AN de 2015 como “la última entidad democráticamente elegida y reconocida internacionalmente” y define este diálogo como “un primer paso en un proceso reflexivo para asegurar una sociedad venezolana libre y abierta”, donde “el diálogo inclusivo constituye la piedra angular de cualquier transición legítima”.7
AN 2015 y relato de transición ordenada
La Asamblea de 2015 vende el movimiento como inicio de una “transición democrática, ordenada, sostenible e inclusiva”, con una mesa técnica para construir “una visión compartida de futuro” y restituir partidos, garantías y libertad de expresión.8 Informes de contexto destacan que la vuelta de Figuera forma parte del plan de transición de Washington, que ve en ella la presidencia de la “última Asamblea Nacional legítima” y una pieza clave para avalar un nuevo CNE.9
En paralelo, crónicas del día subrayan el contraste: mientras familiares de presos políticos duermen a la intemperie, la diplomacia celebra la nueva interlocutora y el deshielo entre viejos enemigos.10 El choque real no está en la mesa técnica, sino entre la promesa de transición y una calle que aún no ve resultados.