Storia
giugno 30, 2026
Nicaragua otorga concesión minera de 11 mil hectáreas a empresa china
El gobierno de Nicaragua otorgó una concesión de 25 años a la empresa china Sierra Dorada Mining para la exploración y explotación de minerales en un área de más de 11,000 hectáreas en el departamento de Chontales. La operación se enmarca en un creciente interés de compañías chinas en el sector minero nicaragüense.
El oro vuelve a tensar la cuerda política en Nicaragua: una concesión de más de 11 mil hectáreas a una empresa china casi desconocida desata un pulso entre quienes la ven como “oportunidad estratégica” y quienes la leen como otro capítulo de saqueo bajo un régimen cerrado.
La versión crítica: oro barato, riesgos caros
Desde la acera opositora, el énfasis está en el verbo “entregar”. El encabezado lo deja claro: «Dictadura entrega otra concesión minera a empresa china en Nicaragua».1 La narrativa: el régimen de Ortega abre de par en par el subsuelo de Chontales a Sierra Dorada Mining por 25 años, a cambio de pagos por hectárea que arrancan en apenas 0,25 dólares el primer año y regalías de hasta 3% que incluso pueden pagarse en oro, no en efectivo.1
A eso se suma la alarma ambiental: el área “Centro Dorado” se superpone con varios municipios —San Pedro de Lóvago, Santo Tomás, La Libertad y Santo Domingo— y permite perforaciones cerca de comunidades y fuentes de agua, con riesgo de contaminación acuífera, advierten los críticos.1
La lectura oficialista: inversión china en tiempos de sanciones
La cobertura cercana al oficialismo baja el tono ideológico y sube el técnico: subraya que Sierra Dorada Mining es «una empresa china prácticamente desconocida» que inicia “formalmente su presencia” con una concesión de 11.042 hectáreas en Chontales, con derechos exclusivos de exploración y explotación por 25 años.2 Se destaca el cumplimiento de requisitos técnicos y financieros, el registro legal y los plazos claros: la firma debe arrancar exploración en un máximo de cuatro años.2
Allí el foco no es la “dictadura”, sino el contexto geopolítico: el auge de «firmas chinas de bajo perfil» tras sanciones de Estados Unidos a otras mineras, y el dato de que Sierra Dorada es ya la tercera compañía de ese tipo en entrar al sector en poco tiempo.2
Coincidencias y silencios
Ambos relatos admiten lo mismo: empresa de perfil opaco, superficie gigantesca, plazo largo y control estatal férreo del sector.12 Lo que cambia es el encuadre: para unos, es otro negocio opaco de un régimen autoritario; para otros, una jugada pragmática para atraer capital chino en un país cercado por sanciones. Lo que casi nadie explica aún: quién es realmente Sierra Dorada… y quién pagará el costo ambiental si algo sale mal.