Storia
giugno 30, 2026

Aggiornato il luglio 1, 2026

Fallo judicial permite a EE. UU. continuar aplicando arancel global del 10%

Un tribunal federal de apelaciones de Estados Unidos ha permitido que la administración Trump continúe aplicando un arancel global del 10% sobre las importaciones. La decisión otorga una victoria temporal al gobierno al suspender un fallo anterior que había declarado el gravamen como ilegal, mientras avanza el proceso legal.

Un mismo fallo, dos relatos: para la Casa Blanca es un espaldarazo a su agenda comercial; para sus críticos, apenas un respiro legal para un arancel de dudosa base jurídica.

El relato oficialista: victoria, aunque sea prestada

Los medios alineados con el Gobierno presentan el fallo como la resurrección de una de las banderas económicas de Trump: “Vuelve el arancel global del 10% que anunció en febrero la administración Trump”. Subrayan que el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal permitió “que el gobierno Trump podrá seguir cobrando el arancel global del 10%… mientras se resuelve su futuro en las cortes”, destacando que los jueces consideran que “el gobierno federal ha demostrado suficientemente que probablemente tendrá éxito sobre el fondo del asunto”.

En esta versión, el énfasis está en la continuidad de la herramienta y en su encaje legal: la tarifa se ampara en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que autoriza aranceles globales temporales de hasta el 15%. Se recuerda además que el 10% actual expira a finales de julio salvo que el Congreso lo prorrogue, lo que abre la puerta a una “nueva estructura de aranceles que resulte mucho más duradera”.

La mirada crítica: arancel con reloj de arena

La prensa más crítica matiza el triunfalismo: el fallo es “una buena noticia” para Trump, pero solo porque extiende la suspensión de un dictamen que había declarado “inválido” y “no autorizado por la ley” el arancel del 10%. Se recuerda que un panel del Tribunal de Comercio Internacional falló 2-1 a favor de pequeñas empresas, al considerar que el presidente se excedió en la autoridad delegada por el Congreso.

Mientras los medios oficialistas hablan de respaldo estratégico tras el revés del Supremo a los anteriores gravámenes generales, los críticos insisten en que se trata de un instrumento temporal, bajo fuerte cuestionamiento judicial y con un reloj político y legal corriendo en contra.