Storia
giugno 30, 2026

Aggiornato il luglio 1, 2026

Fiscalía imputa al cantante Blessd por presunto secuestro extorsivo

La Fiscalía General de la Nación imputó al cantante de reguetón Stiven Mesa Londoño, conocido como Blessd, por el presunto delito de secuestro extorsivo agravado. La fiscal del caso alegó que Blessd habría ideado un plan para retener y amenazar a un imitador de su música. El artista no aceptó los cargos y la Fiscalía solicitó medida de aseguramiento en centro carcelario.

La pelea por el futuro judicial de Blessd se libra en dos escenarios paralelos: la Fiscalía lo pinta como cerebro de un secuestro extorsivo; su defensa insiste en que todo es, a lo sumo, una bronca comercial mal manejada.

Fiscalía vs. defensa: ¿secuestro o pleito de negocio?

Desde el lado institucional, el caso es tajante: Blessd fue imputado por presunto secuestro extorsivo, junto a su mánager y otros cercanos, por hechos ocurridos el 1 de junio de 2022 en un estudio de grabación en Medellín. La versión oficial señala que un imitador fue citado y luego “retenido y amenazado incluso con un arma de fuego” para obligarlo a firmar un documento que le prohibiera seguir imitándolo.

Medios alineados con la línea de la Fiscalía subrayan que el ente acusador pide medida de aseguramiento en cárcel y lo procesa por “presunto secuestro con fines extorsivos contra otro cantante”, al que se habría presionado para firmar a punta de agresiones físicas y despojo de su celular. En estas versiones, la imputación es clara y todos los implicados rechazaron los cargos tras una maratónica audiencia de cinco horas.

La defensa, en cambio, intenta desinflar el globo penal: argumenta que los hechos “no permitirían concluir que hubo un secuestro” y recalca que Blessd “no estuvo presente en la mencionada reunión” y que el caso estuvo a punto de archivarse.

Relato opositor: Blessd como cerebro del plan

La prensa más crítica amplifica la voz de la fiscal del caso: “Blessd gestó la idea criminal”, sostuvo en audiencia, afirmando que la acción “fue determinada” por él. Se detalla que el denunciante, imitador de Ozuna y exmánager de un imitador de Blessd, habría sido citado, retenido, golpeado y amenazado para que su representado dejara de usar el personaje “Yo me llamo Blessd”.

Mientras el gobierno judicial pide cárcel y habla de riesgos para las víctimas y la sociedad, la defensa intenta sacar el caso del terreno del secuestro y llevarlo al de una disputa por marca e imagen. En el medio, un juez tendrá que decidir si se trata de un artista celoso de su nombre… o de un reguetonero que cruzó la línea del delito.