Storia
giugno 30, 2026

Aggiornato il luglio 1, 2026

Ejército de Nicaragua anuncia ejercicios de tiro con armas de infantería

El Ejército de Nicaragua informó que realizará ejercicios de tiro con armas de infantería. Una de las prácticas será llevada a cabo por el 2 Comando Militar Regional el 10 de junio en el polígono de tiro del Campamento Militar Gaspar García Laviana. Otra se realizará los días 9 y 10 de junio por el Destacamento Militar Sur en la hacienda El Morro. Se ha pedido a la población de las zonas aledañas no alarmarse y atender las señales de seguridad.

El Ejército de Nicaragua llenará de detonaciones dos puntos del país esta semana, en ejercicios de tiro anunciados con tono rutinario pero que reavivan preguntas sobre militarización y transparencia.

Lo que dice el Ejército: rutina, seguridad y patriotismo

La narrativa oficial es clara: se trata de simples “ejercicio[s] de tiro con armas de infantería” ejecutados en polígonos controlados, con horarios definidos y una advertencia preventiva a la población.

En el norte, el 2 Comando Militar Regional realizará prácticas el 10 de junio, de 7 de la mañana a 4 de la tarde, en el polígono del Campamento Militar Gaspar García Laviana, en la comunidad Piedra Parada, Villanueva, Chinandega. En el sur, el Destacamento Militar Sur hará lo propio el 9 y 10 de junio, de 8 de la mañana a 4 de la tarde, en la hacienda El Morro, a 2 kilómetros de San Miguelito, Río San Juan.

En ambos casos, el mensaje a las comunidades —Los Laureles, Mata de Caña, El Chocolatero, Rincón García y otras en el norte; Los Ángeles, La Montañita, El Charral, San Martín y vecinas en el sur— es idéntico: no alarmarse por el movimiento de tropas y detonaciones y “atender las señales preventivas de seguridad, esto con el fin de evitar accidentes”.

Lo que no se dice: contexto político y control civil

Mientras el discurso castrense enfatiza disciplina y lealtad —“En cumplimiento de las misiones y tareas: ‘Todo por la Patria’. En defensa de la Patria y la Institución: ¡Firmeza y Cohesión!”— falta una explicación más amplia: ¿por qué ahora, con esta intensidad y en estas zonas rurales específicas?

La cobertura alineada al gobierno presenta los ejercicios como parte normal del calendario militar, sin espacio para preguntas sobre costos, impacto ambiental, ni mecanismos de supervisión civil. La ausencia de voces independientes crea un contraste marcado: mientras el ruido de los fusiles será muy real para las comunidades, el debate público sobre para qué se entrena ese poder de fuego sigue prácticamente en silencio.