Storia
giugno 30, 2026

Aggiornato il luglio 1, 2026

Nueva regla de Trump obliga a solicitantes de 'green card' a esperar fuera de EE. UU.

Una nueva política migratoria del gobierno de Donald Trump obliga a los solicitantes de residencia permanente ('green card') que ya se encuentran en Estados Unidos a regresar a sus países de origen para esperar la decisión sobre su caso. La medida rompe con una práctica de décadas y podría afectar a más de medio millón de personas anualmente.

La Casa Blanca de Donald Trump acaba de reescribir una regla silenciosa pero crucial del sistema migratorio: a partir de ahora, quien pida la residencia permanente desde dentro de EE. UU. deberá salir del país y esperar el veredicto desde su lugar de origen. La puerta sigue abierta, pero el pasillo se ha vuelto mucho más largo, caro y arriesgado.

Una regla técnica con impacto masivo

Lo que la oposición describe como un golpe directo a la migración legal no es un matiz burocrático, sino un giro de 180 grados a una práctica vigente desde 1952. Hasta ahora, más de la mitad de quienes obtenían una green card lo hacían ajustando su estatus sin salir de Estados Unidos; en 2024, el 58 % de los más de 1,35 millones de nuevos residentes legales lo logró de esta forma.

Con la nueva norma, esos solicitantes deberán abandonar empleos, vivienda y rutina para tramitar su caso en un consulado. Expertos advierten que esto puede impactar a más de medio millón de personas cada año y tener un “impacto muy negativo en las vidas de verdaderamente millones de personas”.

Legalidad vs. seguridad: el choque de narrativas

Desde la perspectiva crítica, la medida “golpea a la migración legal” y a la reunificación familiar, al forzar separaciones de “por lo menos meses y, en muchos casos, tal vez la mayoría, por años”. Abogados y analistas destacan que el mayor impacto será para migrantes con familia en EE. UU., trabajadores con empleo estable, religiosos, beneficiarios de TPS o parole y otros que habían seguido las reglas al pie de la letra.

El relato de la administración Trump, en cambio, se apoya en la línea dura: endurecer el proceso incluso para quienes migran por vías legales encaja con su objetivo de reducir de forma general el volumen de inmigración. La oposición ve algo más simple: si antes el sistema premiaba al que hacía fila, ahora parece castigar incluso al que ya estaba dentro del edificio.