Storia
giugno 30, 2026
Promigas adquiere Zelestra Latam y expande sus operaciones a Chile
La empresa colombiana Promigas completó la adquisición del 100% de Zelestra Latam, una plataforma de energías renovables con proyectos en Colombia, Perú y Chile. Con esta operación, Promigas ingresa al mercado chileno y refuerza su estrategia de diversificación energética en América Latina.
Promigas se adelantó en la carrera verde regional: entró a Chile comprando Zelestra Latam y sumando miles de megavatios solares. El negocio, celebrado como jugada estratégica empresarial, abrió al mismo tiempo un flanco político que salpica a Ecopetrol y al gobierno Petro.
La lectura oficialista: oportunidad perdida para Ecopetrol
En la orilla cercana al Gobierno, la operación de Promigas es casi un reproche público a la petrolera estatal. Mientras se destaca que la compañía “completa la adquisición total de Zelestra Latam, una empresa dedicada a la generación de energías renovables con presencia en Colombia, Chile y Perú”1, el foco se desplaza rápidamente hacia Ecopetrol.
El propio titular lo resume como un “jalón de orejas de Petro a Ecopetrol por negocio de energía renovable que Promigas cerró en Chile”2, subrayando que fue un privado, y no la empresa bandera del Estado, quien aseguró un portafolio de 1.273 MW en operación y construcción, más un pipeline de 2.250 MW1. Para este bloque, la compra encaja perfecto en el relato de transición energética… pero con un protagonista incómodo para la narrativa oficial: Promigas.
La mirada crítica: triunfo corporativo, no de política pública
Desde la oposición y sectores más escépticos, el énfasis cambia. Aquí el relato es corporativo, no gubernamental. Se presenta a Zelestra como “una de las principales plataformas de generación de energías renovables de América Latina”3 y se recalca que la movida permite a Promigas pasar de 170 MW a “un portafolio superior a 3.500 MW en la región”3.
Más que regaño a Ecopetrol, se ve un mensaje: el mercado se está moviendo solo. Promigas “compra Zelestra Latam y entra a Chile con una apuesta de 3.500 MW en energías renovables”4, consolidándose como holding multienergético3, mientras el Estado corre detrás, reaccionando por redes sociales.
Coincidencias y ruptura
Ambos relatos coinciden en algo: la jugada es grande, regional y empuja la transición energética. Pero divergen en el protagonista político. Para el entorno gubernamental, es una bofetada a Ecopetrol; para la oposición, la evidencia de que el músculo privado está marcando la pauta mientras el Gobierno se queda en el discurso.