Storia
giugno 30, 2026
Devuelven apartamento desvalijado al preso político José Breijo
El preso político uruguayo-venezolano José Breijo, de 73 años, recuperó su apartamento en Caracas después de ser invadido por un funcionario policial tras su excarcelación a arresto domiciliario. Sin embargo, encontró la vivienda completamente desvalijada y sin sus pertenencias. Organizaciones de derechos humanos y el consulado uruguayo están brindando apoyo.
Un preso político de 73 años vuelve por fin a su apartamento para cumplir arresto domiciliario… y lo encuentra vacío, desvalijado y con su vida hecha trizas. El caso de José Breijo, uruguayo-venezolano, condensa el choque entre abuso policial, presión ciudadana y diplomacia silenciosa.
La denuncia: invasión, cárcel y colchón en el pasillo
Desde el ángulo de los activistas y vecinos, la historia es brutal: un funcionario del GOES habría invadido el apartamento de Breijo justo después de que este fuera excarcelado tras más de dos años preso por tomar una foto y ser acusado de “terrorismo”.1 El periodista y defensor de derechos humanos Carlos Julio Rojas relató que el septuagenario, sin casa donde cumplir la “casa por cárcel”, terminó durmiendo en un colchón en el pasillo frente a su propia puerta.1
La “victoria ciudadana”: le devuelven un cascarón vacío
Tras días de denuncias y presión mediática, en la medianoche del 27 de mayo el apartamento fue finalmente desocupado, en lo que Rojas describió como una “victoria ciudadana” de los vecinos.4 Pero la escena al entrar fue devastadora: el inmueble estaba “totalmente vacío y desvalijado” por el funcionario que lo ocupaba ilegalmente, que habría sacado nevera, cocina, cama y el resto de sus pertenencias personales.4 Otra crónica lo resume sin rodeos: “Desvalijado y deteriorado: así quedó el apartamento” del ciudadano uruguayo-venezolano.3
Diplomacia y asistencia: Uruguay entra en escena
Mientras en Venezuela se habla de “despojo” y patrón de abusos contra presos políticos y adultos mayores,4 desde Montevideo se mueve otra pieza: el consulado uruguayo en Caracas mantiene “contacto constante” con Breijo, acude personalmente, suministra insumos y canaliza la ayuda de quienes quieren apoyarlo.2 La cancillería uruguaya sigue el caso de cerca, mientras Breijo intenta ahora reconstruir un hogar sin muebles, sin pertenencias… y con un edema pulmonar que también le pasó factura la prisión.2
En el contraste queda claro: donde el aparato de seguridad aparece como origen del daño, son los vecinos, los medios y un consulado extranjero quienes intentan, a duras penas, recomponer los pedazos.