Storia
giugno 30, 2026
Candidatos presidenciales de Colombia cierran campañas con eventos masivos
Los principales candidatos presidenciales de Colombia, Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, cerraron sus campañas el 24 de mayo con eventos masivos en Barranquilla, Medellín y Bogotá, respectivamente. Los actos buscaron movilizar a sus bases y captar el voto de los indecisos a una semana de la primera vuelta electoral del 31 de mayo.
Las campañas se apagaron, pero el país quedó encendido: tres cierres masivos, tres relatos de nación en choque frontal y un mismo botín en disputa, el 10 % de indecisos que decidirá quién hereda el poder de Gustavo Petro el 31 de mayo.
El relato oficialista: continuidad, justicia social y “segunda ola” petrista
Desde Barranquilla, Iván Cepeda se presentó como hijo del Caribe y heredero directo del proyecto Petro, prometiendo un “nuevo Gobierno de justicia social y equidad” que ponga “el Estado al servicio de quienes han sido excluidos, olvidados o descartados”.1 En Cartagena ya había llamado a “derrotar democráticamente a la extrema derecha colombiana” y abrir “transformaciones estructurales” para el país.2
La prensa cercana al Gobierno subraya los cierres como una pulseada por el voto indeciso, cerca del 10 % del censo, que podría ser definitivo para que Cepeda gane en primera vuelta.1,3 Desde esa orilla, los mítines son una demostración de fuerza en plazas y redes, más que una fiesta, un plebiscito sobre la continuidad de Petro.3
La oposición: contra Petro, contra la “Paz Total” y contra Cepeda
El espejo opositor muestra otra película. En Medellín, Abelardo de la Espriella convirtió La Macarena en un mitin-concierto, con banderas, vuvuzelas y estética de partido de fútbol,4 rematado con el mensaje político: “La era de Petro y su Paz Total llegó a su fin”.4 En sus giras previas ya había prometido un “cambio de orden” para liberar al país de la corrupción y de la “tiranía” de Petro.2
Paloma Valencia, por su parte, reunió más de 15.000 personas en el Movistar Arena, exhibiendo “respaldo y cohesión” del uribismo y sus aliados,3 mientras insiste en que la “paz total” disparó masacres y reclutamiento de menores.2
Otros medios, más críticos, recalcan matices y grietas: hablan de candidatos que “apuran sus mítines” para capitalizar el descontento,2 cuestionan si estos cierres son verdadera movilización ciudadana o simple maquinaria de siempre5 y ponen bajo la lupa incluso a Cepeda por un polémico “tarimazo” en Sincelejo al filo de las restricciones a concentraciones masivas.6
En resumen, donde el oficialismo ve continuidad transformadora, la derecha ve fin de ciclo; donde unos hablan de justicia social, otros gritan orden y mano dura. La única coincidencia: todos aceptan que el partido real se jugará con los indecisos.